Estimado señor director:
La necesidad de abrir espacios de diálogo público respecto de las tareas sociales que por la amnesia hemos postergado y que hoy pujan por asomarse por las fisuras de lo que Francisco Herreros llama el discurso perpetuo, también debiera ser necesidad de los poetas. Digamos que al menos en esta coyuntura histórica los poetas autistas debieran hacer su paréntesis y volverse al planeta tierra. La poesía no es una voz especial ni una voz espacial, es una voz social. El poeta también tiene algo de profeta y algo que decirle no sólo a sus complacencias o a su espejo.
La necesidad de abrir espacios de diálogo público respecto de las tareas sociales que por la amnesia hemos postergado y que hoy pujan por asomarse por las fisuras de lo que Francisco Herreros llama el discurso perpetuo, también debiera ser necesidad de los poetas. Digamos que al menos en esta coyuntura histórica los poetas autistas debieran hacer su paréntesis y volverse al planeta tierra. La poesía no es una voz especial ni una voz espacial, es una voz social. El poeta también tiene algo de profeta y algo que decirle no sólo a sus complacencias o a su espejo.
Esto jamás lo considerarán aquellos poetas a quienes les pudieron o podrían llevar a su hermano, a su madre, pero que nunca dijeron o dirán nada. Estamos con Zurita, en cuanto a lo que denuncia en la entrevista publicada en el periódico Carajo. En todo caso, examinando la poesía privatizada o autista también un marciano se puede formar una idea de qué ha pasado en Chile: muchos han sucumbido a las tentaciones cómodas e imperturbabilizadoras del paraíso aseguracionista neoliberal-ofertoso de Mamón. O para decirlo lactantemente, al estilo de Felipe Lamarca, la poesía autista también es una suerte de micro-teta que ciertas minorías, ciertas elites, en este caso, un elenco de nombres repetidos que tienen casa editora asegurada, no quieren soltar. Nos gusta la verba de Zurita, pues contribuye a desalienar, pese a que también es parte de los elegidos-publicables.
Pero Zurita al perecer no ha vendido su voz ni ha abdicado de su llamamiento. El único gran problema es que las mayorías sólo leen telenovelas, sólo leen tele, no poesía, por lo mismo, ni siquiera conocen a Zurita y a otras voces no oficiales que se han jugado por ser voces de los que el poder burgués dominante ha decidido relegar al silencio.
PD: ¿Por qué no enumeran las páginas de Carajo? Por un trabajo que hacemos quisimos citar pero no hay Nº en las páginas.
Atte., Bastías Noé, movimiento autónomo de filosofía –UC del
Norte
