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Agosto 18, 2026

Tapar a LOM con un dedo

México.- “El directorio de Prolibro (responsable de las ferias) fue desagradablemente sorprendido por tus declaraciones en contra de la Cámara Chilena del Libro, vertidas a través de la prensa hace poco tiempo, y ante ellas decidió congelar temporalmente cualquier invitación” dice la carta a Paulo Slachevsky (director de la editorial Lom) donde se le informa que no será invitado a las futuras ediciones de las Ferias del libro en Chile. ¿Pero qué declaró Paulo Slachevsky para obtener la censura contra una de las editoriales más importantes de Latinoamérica?

En entrevista con el diario La Nación, Slachevsky afirmó que la Cámara Chilena del Libro “se centra en una mirada comercial, y que no pone énfasis en una producción propia y espacio editorial para la creación. Y también porque al volver la democracia el gran error de las políticas fue centrarse en combatir la piratería, pero no es el único ni el gran problema, creando una imagen subjetiva de que el libro es caro. La Cámara Chilena del libro ha estado muy marcada por lo que han sido los intereses de las multinacionales” (25 de junio de 2006). El pasado viernes Slachevsky convocó a una rueda de prensa para dejar clara su posición: “Una muy mala señal que esta censura se dé en un gremio que al trabajar con el libro debe privilegiar y configurar un espacio de independencia y libertad plena, no sujeta a patrocinadores ni venta de publicidad (…) una muy mala señal que esta censura se dé en un gremio que al trabajar con el libro debe privilegiar y configurar un espacio de independencia y libertad plena, no sujeta a patrocinadores ni venta de publicidad. Es lamentable que la mayoría de las obras del reciente Premio Nacional de Literatura, José Miguel Varas, y del Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar, no puedan estar hoy presente en dichos actos, como la Feria del libro de Ñuñoa. Creemos que es necesario elevar el nivel del debate y la acción en pos del libro y la cultura en Chile. Es tiempo de dejar el monotema de la piratería y pasar a interiorizarse de la situación global de la lectura, el libro, las librerías, los lectores y la cultura” (correo electrónico del departamento de prensa de Lom, recibido el pasado 1 de septiembre). Desde 2004 tengo una amistad con Paulo Slachevsky, nacida en la redacción de la revista Rocinante, hemos conversado junto al poeta Oscar Hahn, y hasta nos hemos reencontrado en la Feria del Libro de Guadalajara 2005, siempre solidario Slachevsky me acompañó en los días más difíciles de mi vida.

La editorial Lom (que significa “sol” en lengua yámana) cuenta con un catálogo impresionante, desde su creación en 1990 ha sido la editorial que más libros de poesía publica en Chile (Oscar Hahn, Armando Uribe, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn), también han escrito los mejores cuentistas chilenos (José Miguel Varas y Poli Délano); sociólogos que rompen la pasividad del lector (Tomás Moulian); periodistas cuyo principal tema es la memoria (Faride Zerán), dramaturgos que han montado sus obras en todas las tablas de la tierra (Ariel Dorfman) e historiadores que desde una mirada independiente prescriben que la historia no ha muerto (Gabriel Salazar). Lom ha hecho suyos a los nuevos clásicos con autores como Volodia Teitelboim, Fernando Alegría, Manuel Rojas, Naín Nómez, Jaime Valdivieso y la nueva narrativa chilena representada por Pedro Lebemel y Damiela Eltit. Sin olvidar a escritores más allá de la cordillera de los Andes, como Eduardo Galeano, Mempo Giardinelli y Noam Chomsky.

En el año 1998, Lom firmó una alianza para coeditar simultáneamente en Chile, México, Uruguay y el País Vasco (España) con las editoriales: Era (fundada en 1960), Trilce (fundada en 1985) y Txalaparta (fundada 1987). Esta alianza permitió que circularan entre las cuatro editoriales autores como Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Friedrich Katz.

Nuestro Premio Cervantes, Sergio Pitol también ha publicado en Lom (“decíamos, por ejemplo” su libro, Todo está en todas las cosas, 2002), la última vez que hablé con él, se asombró de que la revista Rocinante cerró hace un año, “¿Cómo puede ser que una revista con esa calidad literaria se vea obligada a cerrar?” me preguntó Pitol, sólo le comenté que es otro ejemplo de la silenciosa censura, el entonces gobierno de Ricardo Lagos prefería gastar 500 millones de dólares (anualmente) en publicidad oficial con el diario El Mercurio (que participó activamente en el golpe de Estado de 1973) y no destinar ni un centavo a las revistas independientes. Ahora recuerdo que Sergio Pitol es responsable de acercarle Residencia en la tierra de Neruda a José Emilio Pacheco ¿Qué daría para que ambos hablaran no desde la ficción ni la poesía? por saber ¿Qué opinan de la Fundación Neruda y su inversión junto al ideólogo de la dictadura Ricardo Claro? ¿Del acoso a Lom? y ¿Del cierre de la revista Rocinante?, sólo me queda escribirles a su buzón personal o a dos mujeres íntimas de las vidas de Sergio Pitol y José Emilio Pacheco: Margo Glantz y Laura Emilia Pacheco. Con la esperanza de romper la censura. A un año, Rocinante ya no cabalga con todos esos quijotes de Lom, ¿ahora pretenden tapar el sol con un dedo?