Santiago.- Con el respaldo de los demás gremios mineros, unos 300 trabajadores de la mina Escondida, que hoy cumplen nueve días de huelga, protestarán ante el Congreso Nacional por la negativa de la transnacional de acceder a sus demandas. Los mineros partieron en caravana de buses la víspera desde Antofagasta, donde están concentrados desde el 7 de agosto último, y esperan arribar a la sede del legislativo próximo al mediodía.
Los dirigentes del gremio, que ayer efectuaron otra infructuosa ronda de negociaciones con la empresa, se reunirán con las comisiones de Trabajo y Agricultura de ambas cámaras del Parlamento para solicitar cambios a la ley del Trabajo y a la actividad sindical.
La jornada pacífica de protesta concluirá al final de la tarde frente al Palacio de La Moneda, sede del gobierno, para demandar a la presidenta Michelle Bachelet que cumpla los compromisos que adquirió durante su campaña electoral.
El vocero del gremio, Pedro Marín, aseveró que la movilización tiene como objetivo “llamar la atención de quienes tienen la tarea de hacer que este país crezca de manera equilibrada” a fin de que ejecuten “lo que prometieron al pueblo”.
Marín explicó que no van a pedir la intervención ni mediación del gobierno en el conflicto laboral con uno de los mayores consorcios mineros del mundo, “sino que se legisle en favor de todos los chilenos”.
“Esta es una negociación colectiva sindicato y empresa. Lo que queremos es que las condiciones de negociación cambien. Lo que nos sucede es una burla, mientras estamos en huelga, la mina continúa trabajando sin problemas”, reconoció.
Escondida, propiedad de varios consorcios que encabeza la anglo-australiana BHP Billiton, dispuso de más de 300 personas para trabajar en la faena minera, con la reubicación de personal no sindicalizado.
Con el empleo ilegal de este contingente, que realiza operaciones de concentrado de cobre, la empresa ha logrado mantener la producción a un 60 por ciento de su capacidad, que mantiene un promedio en días normales de 3,5 millones de toneladas del mineral.
“Lo que nos sucede hoy es una vergüenza, mientras dos mil trabajadores se encuentran en huelga, empresas contratistas privadas, ligadas al giro, están operando la planta casi en forma normal”, se quejó el dirigente sindical.
Señaló que solicitarán al gobierno y al Parlamento Nacional el reestablecimiento de la ley 16.757, que impedía que las empresas contrataran a personal de reemplazo mientras dure una huelga legal, como la que sostienen desde el 7 de agosto.
“Las promesas tienen que cumplirse. Vamos a pedir explicación a nuestra presidenta en razón de un compromiso que se estableció mediante un protocolo de acuerdo con la Federación Minera de Chile, para que se legisle y se elimine la posibilidad del reemplazo”, dijo.
Los trabajadores de Escondida reclaman un reajuste salarial del 13 por ciento y bonos por el alto precio alcanzado por el cobre y término de contratos por unos 30 mil dólares, además de otros beneficios relacionados con la salud y la educación.
La demanda de los mineros busca igualar sus salarios al actual escenario por el cual atraviesa el precio del metal rojo, que bordea los 3,6 dólares por libra, y que se prevé se mantendrá por largos años con promedios superiores a 1,21 dólares.
Los valores actuales -afirman- supera en más de cinco veces los 0,67 dólares por libra que tenía el cobre en la anterior negociación colectiva del 2003, y que le ha permitido a ese consorcio multiplicar varias veces sus utilidades.
Solamente en los primeros seis meses de este año la empresa -que produce más del 20 por ciento del cobre nacional- reportó utilidades por dos mil 918 millones de dólares, que representa un aumento del 211 por ciento en relación a igual periodo de 2005
