España va pasando del verano al otoño con una rapidez inusitada. Hace unos días solamente, el calor apretaba al máximo y caía con fuerza la canícula por toda la geografía. Incluso en Madrid llegamos a tener calores superiores a los 40 grados. Pero ya ayer comenzó a bajar la temperatura, pese a encontrarnos en pleno verano, como preámbulo de un cambio climático evidente. Para hoy se llega a anunciar algunas lluvias tormentosas en la zona norte. Ojalá caiga mucha agua, porque nos hace falta, ya que estamos viviendo una sequía enorme. Y que caiga especialmente en Galicia, donde los incendios forestales han arreciado en los últimos 15 días.
Más de 60 mil hectáreas (cifras oficiales) han sido destruidas. Pero, lo más grave, es que los incendios se produjeron en las cercanías de poblados y ciudades, amenazando viviendas; provocaron al menos tres muertes, y han sido en su gran mayoría intencionados. Hay al menos 30 detenidos y la policía busca una trama criminal detrás de todo esto.
Con toda sinceridad, confieso que en este momento no entiendo a algún sector de “ecologistas”.
Ahora critican duramente a las autoridades por los incendios, sabiendo que han sido mayoritariamente provocados y que se busca el objetivo criminal de los hechos. ¿Por qué no se preocuparon de la parte preventiva, en la primavera pasada, formando e informando a la población?.
Apagados los incendios, ahora se preocupan y denuncian a bombo y platillo del peligro que entrañan las aguas de lluvia…que contaminarán el mar al arrastrar las cenizas de los calcinados parajes. No se aportan más datos sobre actuaciones que deben seguirse para evitarlo. En definitiva, creo que pierden el norte, pierden su razón de ser. Porque entiendo que el movimiento ecologista debería centrar su acción en la formación, en la educación, en realizar batidas por los campos explicando a todos cómo se conservan los bosques, cómo se limpian y protegen, qué hay que hacer para prevenir incendios, educar en la reforestación de las zonas explotadas… Estoy convencido que al movimiento ecologista, como a las autoridades de los gobiernos local, regional y nacional, estos acontecimientos les han venido grandes, les han sobrepasado y se han tenido que centrar en las labores de extinción de incendios, en las tareas de investigación y búsqueda de culpables, en los estudios de afectación a poblaciones y campesinos para indemnizarles…Como se dice en España, se ha debido actuar “a toro pasado”. ¿A quiénes favorecen los incendios forestales en España?. En un comienzo, se sospecha que hay intereses urbanísticos detrás de todo esto. Una trama que mueve muchísimo dinero y que ya es casi habitual verla serpentear por el filo de la navaja de la legalidad. Terreno quemado, terreno recalificado para construir viviendas…piensan muchos. Por eso, las autoridades llegaron a la conclusión de que había que combatir esa vía y se legisló al respecto: terreno quemado, 30 años al menos para ser recalificado…
Luego están los que trabajan y negocian con los aserraderos rápidos y baratos: madera quemada, precios bajos. Bueno, este es un negocio que mueve muchísimo menos dinero, pero si lo combinamos con el inmobiliario, a lo mejor se matan dos pájaros de un solo tiro. Y son pájaros gordos, monetariamente hablando… Y por fin, los pirómanos. Esa es una enfermedad. Por lo tanto, el asunto pasa a manos de los médicos, pero, al mismo tiempo, de la sociedad toda: los propios vecinos deben vigilar al enfermo para evitar tragedias como las que se han vivido en Galicia en los últimos 15 días. Sin embargo, hay una nueva variante en la cual fijarse y que ha llamado la atención ahora por encontrarse algunos “ejemplos” entre la treintena de detenidos: el de los intereses de las propias empresas privadas de extinción de incendios. Por lo menos dos de los detenidos pertenecían a empresas de este tipo. ¿Por qué quemarían el monte?. Pues, para tener trabajo, justificar su existencia y su contrato, para mantener a la población en vilo y empujar a las autoridades a recurrir a sus servicios, por un precio cada vez más alto. Y también ha habido el especialista que ha prendido fuego a la naturaleza por “despecho”, al no ser contratado en esta temporada, que estaba siendo ejemplar en cuanto a que no se producía la cantidad de fuegos de años anteriores. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, lo ha denunciado en rueda de prensa, en esos mismo términos…O sea, la cosa tiene seriedad. Y el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó que había un amplio contingente de policías especializados que investiga en la zona, lo cual le da una magnitud diferente al asunto. Dicho en palabras más sencillas: este mundo desarrollado está cada día más loco. Ojalá en otros sitios se saquen conclusiones positivas de todo esto, aplicando la prevención como norma y profundizando en las tareas de limpieza y conservación de bosques cuando corresponda. Tras un invierno crudo y lluvioso, lo más seguro es que venga una primavera frondosa, generosa, bella. Y como el cambio climático es un hecho, las temperaturas medias están subiendo, con lo cual en verano esa frondosidad se secará rápidamente y se transformará en una verdadera yesca lista para encender… Para resumir: prevención, educación, formación…esa es la tarea de todos en la protección de nuestro entorno. Unos con mayor responsabilidad que otros, pero todos debemos asumirlas.
Apagados los incendios, ahora se preocupan y denuncian a bombo y platillo del peligro que entrañan las aguas de lluvia…que contaminarán el mar al arrastrar las cenizas de los calcinados parajes. No se aportan más datos sobre actuaciones que deben seguirse para evitarlo. En definitiva, creo que pierden el norte, pierden su razón de ser. Porque entiendo que el movimiento ecologista debería centrar su acción en la formación, en la educación, en realizar batidas por los campos explicando a todos cómo se conservan los bosques, cómo se limpian y protegen, qué hay que hacer para prevenir incendios, educar en la reforestación de las zonas explotadas… Estoy convencido que al movimiento ecologista, como a las autoridades de los gobiernos local, regional y nacional, estos acontecimientos les han venido grandes, les han sobrepasado y se han tenido que centrar en las labores de extinción de incendios, en las tareas de investigación y búsqueda de culpables, en los estudios de afectación a poblaciones y campesinos para indemnizarles…Como se dice en España, se ha debido actuar “a toro pasado”. ¿A quiénes favorecen los incendios forestales en España?. En un comienzo, se sospecha que hay intereses urbanísticos detrás de todo esto. Una trama que mueve muchísimo dinero y que ya es casi habitual verla serpentear por el filo de la navaja de la legalidad. Terreno quemado, terreno recalificado para construir viviendas…piensan muchos. Por eso, las autoridades llegaron a la conclusión de que había que combatir esa vía y se legisló al respecto: terreno quemado, 30 años al menos para ser recalificado…
Luego están los que trabajan y negocian con los aserraderos rápidos y baratos: madera quemada, precios bajos. Bueno, este es un negocio que mueve muchísimo menos dinero, pero si lo combinamos con el inmobiliario, a lo mejor se matan dos pájaros de un solo tiro. Y son pájaros gordos, monetariamente hablando… Y por fin, los pirómanos. Esa es una enfermedad. Por lo tanto, el asunto pasa a manos de los médicos, pero, al mismo tiempo, de la sociedad toda: los propios vecinos deben vigilar al enfermo para evitar tragedias como las que se han vivido en Galicia en los últimos 15 días. Sin embargo, hay una nueva variante en la cual fijarse y que ha llamado la atención ahora por encontrarse algunos “ejemplos” entre la treintena de detenidos: el de los intereses de las propias empresas privadas de extinción de incendios. Por lo menos dos de los detenidos pertenecían a empresas de este tipo. ¿Por qué quemarían el monte?. Pues, para tener trabajo, justificar su existencia y su contrato, para mantener a la población en vilo y empujar a las autoridades a recurrir a sus servicios, por un precio cada vez más alto. Y también ha habido el especialista que ha prendido fuego a la naturaleza por “despecho”, al no ser contratado en esta temporada, que estaba siendo ejemplar en cuanto a que no se producía la cantidad de fuegos de años anteriores. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, lo ha denunciado en rueda de prensa, en esos mismo términos…O sea, la cosa tiene seriedad. Y el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó que había un amplio contingente de policías especializados que investiga en la zona, lo cual le da una magnitud diferente al asunto. Dicho en palabras más sencillas: este mundo desarrollado está cada día más loco. Ojalá en otros sitios se saquen conclusiones positivas de todo esto, aplicando la prevención como norma y profundizando en las tareas de limpieza y conservación de bosques cuando corresponda. Tras un invierno crudo y lluvioso, lo más seguro es que venga una primavera frondosa, generosa, bella. Y como el cambio climático es un hecho, las temperaturas medias están subiendo, con lo cual en verano esa frondosidad se secará rápidamente y se transformará en una verdadera yesca lista para encender… Para resumir: prevención, educación, formación…esa es la tarea de todos en la protección de nuestro entorno. Unos con mayor responsabilidad que otros, pero todos debemos asumirlas.
Y recordar eso que me decía mi suegro, viejo campesino español, los incendios forestales del verano…se apagan en la primavera anterior…
