La frase que encabeza este texto, está arraigada desde hace mucho, en la mitología política de nuestro país. El merecido prestigio de su historial, está dando que hablar por estos días. La novedosa crisis de la bencina o de la nafta, ha llevado a sus líderes a desafiar al ejecutivo con un ultimátum de impredecibles consecuencias. Pablo Longueira, la nueva carta presidencial para la próxima contienda, debuta comparando esta situación, con la que vivió el presidente de la época, cuando tuvo que enfrentar las presiones de USA previa a la invasión de Irak.
Con estos antecedentes, y bajo la mira de los lentes de las cámaras de la TV, sugieren el retiro inmediato del embajador y una firme presentación ante la OMC, no descartando del todo, fuertes represalias económicas. Considérese que en rigor, la medida argentina, no solamente compromete a Chile, compréndase entonces, el delicado papel que deberá jugar el canciller Foxley, quien tendrá que coordinar una acción conjunta con los países afectados ( Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay), que en cualquier momento, podría devenir en un conflicto continental.
Después de todo o nada, la verdad sea dicha, la sorpresiva medida del gobierno de Kirchner, no es más que una medida interna, que presenta 2 caras: La primera, es la de subvencionar el precio de la bencina a los sufridos ciudadanos argentinos. La segunda, sobre todo después de la reacción chilena, es simplemente una señal para la galería.
Los chilenos no podemos pretender, que la generosidad de don Néstor, alcance también a unos pocos miles de compatriotas, turistas y camioneros, que eventualmente llenarían sus estanques con nafta barata.
Yo confío ciegamente en el estilo práctico de nuestra presidenta, y con humildad y mucho respeto, le aconsejo que siga los pasos de su colega argentino, tomando medidas internas, que exploren la posibilidad de llegar a un acuerdo con las estaciones bencineras transandinas, con el fin de subvencionar directamente, la odiosa diferencia de precio que nos tiene los nervios de punta. Seguro estoy, que a muy bajo precio, evitaríamos la catástrofe regional que se avecina.
René Dintrans
Después de todo o nada, la verdad sea dicha, la sorpresiva medida del gobierno de Kirchner, no es más que una medida interna, que presenta 2 caras: La primera, es la de subvencionar el precio de la bencina a los sufridos ciudadanos argentinos. La segunda, sobre todo después de la reacción chilena, es simplemente una señal para la galería.
Los chilenos no podemos pretender, que la generosidad de don Néstor, alcance también a unos pocos miles de compatriotas, turistas y camioneros, que eventualmente llenarían sus estanques con nafta barata.
Yo confío ciegamente en el estilo práctico de nuestra presidenta, y con humildad y mucho respeto, le aconsejo que siga los pasos de su colega argentino, tomando medidas internas, que exploren la posibilidad de llegar a un acuerdo con las estaciones bencineras transandinas, con el fin de subvencionar directamente, la odiosa diferencia de precio que nos tiene los nervios de punta. Seguro estoy, que a muy bajo precio, evitaríamos la catástrofe regional que se avecina.
René Dintrans
