google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 20, 2026

¡¡ Viva el Paro Nacional estudiantil !!

Más de alguien podría  decir que es muy pronto para hacerle exigencias al nuevo gobierno, ya que apenas está asumiendo; hay otros, “más políticos”, recuerdan los viejos tiempos “republicanos” que “aconsejaban” que había que por lo menos esperar 100 días para recién entonces poder plantear demandas.

Para nosotros, los militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores, desde que asumieron los gobiernos de la concertación hemos venido sosteniendo lo mismo: que no hay que tener ninguna confianza en los gobiernos concertacionistas, ya que se  comprueba que el gobierno patronal e imperialista de Lagos, no hace más que aplicar las políticas heredadas de la dictadura, maquillándolas de democráticas, de participativas, de convenientes, etc., etc..  Da lo mismo que sea hombre o mujer, ya que sabemos que el género nos une pero la clase nos divide.

Se sabe que la burguesía tiene una nueva valoración de la educación que esté más acorde con los nuevos modelos económicos, con la globalización de la economía y que las “reformas” planteadas a la educación, en su conjunto, se monta en evidentes defectos de la escuela pública (ver las conclusiones de la Comisión Bruner, por ejemplo) con el objetivo de hacerla aún peor para los sectores más pobres de la población.  Así, desde la instauración de la dictadura de Pinochet que se vienen implementando cambios en la educación, pasando por la llamada municipalización hasta la Ley Orgánica Constitucional de Educación, LOCE, aprobada bajo los gobiernos “democráticos”. 

Establecida la transferencia de la educación, tanto a los municipios como a los sectores privados, diluyendo el rol del Estado en la garantía de la educación pública, ha venido ganando espacio el negocio de la educación privada y el rol ideológico de la burguesía.  A sabiendas que existe una tremenda descomposición del sistema educativo, el cual tiene que ver con la crisis económica y social del sistema capitalista, los distintos gobiernos concertacionistas han venido trasladando también a la educación la estratificación social que se produce en la sociedad, donde ya es denunciada por todo el mundo la tremenda desigualdad existente y cómo se reparte la torta, replicándose de esta manera no sólo los barrios para ricos y para los pobres, sino que también los colegios para ricos y para los pobres. 

En este marco, la escuela tiene varios aspectos: es una institución que el Estado burgués emplea para reproducir los valores e ideología de la clase dominante y una rama específica de la producción: la  de producir y reproducir conocimientos.  Asimismo, pensamos que no se puede defender en bloque a la educación pública, porque significa defender una institución de este estado burgués que, por las lacras sociales del capitalismo, desocupación, marginalidad, bajos salarios, etc., no garantiza el derecho a la educación y está al servicio de la clase dominante y, para ellos, se trata de adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral y la misma escuela debe funcionar de acuerdo con las leyes del mercado: ofrecer la educación que el “mercado” demanda.  Por supuesto, ese “mercado” está dominado por las necesidades de las grandes empresas.  Los cambios que se han venido implementando están estrechamente ligados a los salarios miserables, al deterioro de las condiciones de trabajo, a la desocupación estructural, al descenso en el nivel y las condiciones de vida de los trabajadores y las masas. Por esto es que no es casual la tremenda resistencia y lucha de los estudiantes franceses en contra del Contrato del Primer Empleo, CPE.  Por eso es que también en esa lucha participaron también los docentes y sectores de trabajadores.  Los docentes porque saben que tendrán que ser también “flexibilizados” y que tienen que educar a la juventud en la “flexibilización”.  Tienen que educar enseñando que la desocupación es una estado tan natural como cualquier otro.  También participaron los apoderados pues son ellos los que tienen que responder por el pago de la educación de sus hijos: financiamiento compartido, pase escolar, PSU, aranceles, matrículas, en Chile, etc., etc.. 

Todas estas razones son las que nos hacen decir que la salida es, claramente, el ejemplo de los estudiantes y trabajadores franceses.  Así como ellos fueron capaces de sacar a la calle a más de tres millones de personas, así también debemos hacerlo nosotros.  Por eso es que el rol de los dirigentes y de las direcciones en este tipo de luchas pasa a ser determinante, tanto para el triunfo como para la derrota.  Por eso es que la CONFECH y la CUT deben jugar un rol de primer orden en esta pelea, cuyo resultado o desenlace es de suma importancia para las futuras luchas que se vienen por delante, por eso es que tienen que ponerse a la cabeza de estas movilizaciones.  En primer lugar, planteando un plan de lucha, que contemple tanto el paro nacional estudiantil como marchas, asambleas, etc., procurando buscar la masificación y la unificación de todas las demandas y las luchas de todos los sectores de trabajadores. 

Más que nunca está planteada hoy día la unidad obrero – estudiantil.  Más que nunca está planteada la formación de un frente único en contra de los planes del gobierno de desacreditar la lucha de los estudiantes, de desprestigiarla, de aislarla, de ganar tiempo, de reprimirla y, en definitiva, de derrotarla.  El futuro de las luchas que se viene dependerá mucho de lo que pase con la lucha de los estudiantes, que ya no es sólo de ellos, por eso la CONFECH y por eso la CUT.  Por eso es que deben jugársela a la unificación de todas las luchas en una sola: en contra de los planes del gobierno y por las demandas de los trabajadores, por más educación y más salud; por más educación y menos plata para armamento; por educación gratuita y terminar con el porcentaje del cobre para las FF.AA.; por más educación y más y mejores viviendas para los sectores más pobres; por más educación y el fin de la LOCE;  por más educación y pasaje escolar gratuito; por más educación y el ingreso irrestricto a las universidades.