Michelle Bachelet pasó hace una semana por Madrid como un bólido: estuvo sólo 24 horas en visita oficial, pero la repercusión que tuvo en España fue enorme. Cenó con el Rey y con empresarios del máximo nivel; se reuniò con el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien suscribió un convenio de cooperación; recibió un premio en calidad de Presidenta de la República del Foro Nueva Economía, en un desayuno con participación de más de 300 personalidades del mundo de la economía, la política y la intelectualidad españolas; sostuvo un interesante diálogo con el mundo de la cultura y con representantes de la colonia chilena en la Casa de América; y hasta cenó con un enorme grupo de mujeres en un acto organizado por la Vicepresidenta del Gobierno hispano, María Teresa Fernández de la Vega.
Visitó al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en un gesto muy valorado como procedente de una auténtica representante de la actual democracia chilena; y descubrió una placa en el frontis de lo que fue el Consulado chileno regido por Gabriel Mistral.
En fin, una agenda apretadísima, llevada al milímetro con gran espectación popular lo que significó que la prensa, radio y televisión de este país se volcaran con la magnífica imagen que proyecta nuestra rubia y sonriente Primera Mandataria.
Pero hubo un hecho hermoso que pasó totalmente inadvertido: ¡Gabriel Mistral volvió a Madrid!.
La poetisa chilena, Premio Nobel de Literatura, no es lo suficientemente conocida aquí …o como debiera ser conocida. De tal manera que la Embajada en Madrid, bajo la dirección de Enrique Krauss como Embajador y de Pepe Cayuela como A gregado Cultural (ambos despidiendose ya de sus cargos), han luchado por conseguir que el nombre y la obra de Gabriela alcancen el nivel que se merecen en España. Hace varios meses, el bello Salón de Actos de la Casa de América de Madrid fue bautizado con el nombre de nuestra insigne poetisa. Se trata de un edificio emblemático: nada menos que el Palacio de Linares, construcción muy antigua, bellamente restaurada, que está en el Paseo de Recoletos, en plena Plaza de la Cibeles. Eso si, el Salón de Actos es de construcción moderna, dotado con las nuevas tecnologías de un teatro que adapta su estructura según la actividad que allí se vaya a realizar. Es como un paraninfo en pequeño, cuyo escenario se estrecha, se alarga, se sube o baja mediante modernos sistemas hidráulicos. Ese Salón se llama Gabriela Mistral.
Y ahora viene la descripción del hecho hermoso que les anunciaba. Un retrato de Gabriela, de gran calidad y perfección, realizado por un grande de la pintura chilena, Raúl Ulloa Burgos, fue entregado a la Casa de América con motivo de la visita de Michelle Bachelet. Pero no fue entregado la Presidenta, ni por la Ministra de Cultura que la acompañaba, ni por el Embajador…Fue donado por otro grande de la cultura, Eulogio Dávalos, el gran guitarrista clásico chileno que reside en Barcelona desde hace tres décadas.
Dávalos es un hombre del máximo nivel en el mundo de la música, que le da prestigio a nuestro país. Y nunca se olvida de su Chile. Cada año intenta realizar giras por nuestra alargada geografía,llevando el arte de la guitarra -acompañado de virtuosos como él- hasta los confines más remotos de Chile. Pues bien, en 1989, con motivo del Centenario de Gabriela, Dávalos realizó un gira especial, dedicada a estudiantes chilenos. El pintor Raúl Ulloa Burgos, conmovido por la iniciativa, le regaló ese retrato de la poetisa inmortal. Hoy, Eulogio, el Maestro Dávalos, prolonga la belleza del gesto y entrega esa obra a la Casa de América de Madrid para que presida su Salón de Actos. Así, los españoles y latinoamericanos que acudan a ese lugar, sentirán la mirada de la Mistral, recordarán sus versos y comprenderán mejor el gesto enaltecedor de esos dos grandes de las artes de Chile, Ulloa Burgos y Dávalos.
En fin, una agenda apretadísima, llevada al milímetro con gran espectación popular lo que significó que la prensa, radio y televisión de este país se volcaran con la magnífica imagen que proyecta nuestra rubia y sonriente Primera Mandataria.
Pero hubo un hecho hermoso que pasó totalmente inadvertido: ¡Gabriel Mistral volvió a Madrid!.
La poetisa chilena, Premio Nobel de Literatura, no es lo suficientemente conocida aquí …o como debiera ser conocida. De tal manera que la Embajada en Madrid, bajo la dirección de Enrique Krauss como Embajador y de Pepe Cayuela como A gregado Cultural (ambos despidiendose ya de sus cargos), han luchado por conseguir que el nombre y la obra de Gabriela alcancen el nivel que se merecen en España. Hace varios meses, el bello Salón de Actos de la Casa de América de Madrid fue bautizado con el nombre de nuestra insigne poetisa. Se trata de un edificio emblemático: nada menos que el Palacio de Linares, construcción muy antigua, bellamente restaurada, que está en el Paseo de Recoletos, en plena Plaza de la Cibeles. Eso si, el Salón de Actos es de construcción moderna, dotado con las nuevas tecnologías de un teatro que adapta su estructura según la actividad que allí se vaya a realizar. Es como un paraninfo en pequeño, cuyo escenario se estrecha, se alarga, se sube o baja mediante modernos sistemas hidráulicos. Ese Salón se llama Gabriela Mistral.
Y ahora viene la descripción del hecho hermoso que les anunciaba. Un retrato de Gabriela, de gran calidad y perfección, realizado por un grande de la pintura chilena, Raúl Ulloa Burgos, fue entregado a la Casa de América con motivo de la visita de Michelle Bachelet. Pero no fue entregado la Presidenta, ni por la Ministra de Cultura que la acompañaba, ni por el Embajador…Fue donado por otro grande de la cultura, Eulogio Dávalos, el gran guitarrista clásico chileno que reside en Barcelona desde hace tres décadas.
Dávalos es un hombre del máximo nivel en el mundo de la música, que le da prestigio a nuestro país. Y nunca se olvida de su Chile. Cada año intenta realizar giras por nuestra alargada geografía,llevando el arte de la guitarra -acompañado de virtuosos como él- hasta los confines más remotos de Chile. Pues bien, en 1989, con motivo del Centenario de Gabriela, Dávalos realizó un gira especial, dedicada a estudiantes chilenos. El pintor Raúl Ulloa Burgos, conmovido por la iniciativa, le regaló ese retrato de la poetisa inmortal. Hoy, Eulogio, el Maestro Dávalos, prolonga la belleza del gesto y entrega esa obra a la Casa de América de Madrid para que presida su Salón de Actos. Así, los españoles y latinoamericanos que acudan a ese lugar, sentirán la mirada de la Mistral, recordarán sus versos y comprenderán mejor el gesto enaltecedor de esos dos grandes de las artes de Chile, Ulloa Burgos y Dávalos.
