Ginebra.- La última sesión anual de la Comisión de los derechos Humanos de la ONU resultó ser la más corta de los 60 años de existencia de este órgano de Naciones Unidas, cuyos delegados se reunieron este lunes en el Palacio de las Naciones, en Ginebra sólo para votar su aplazamiento. Algunas organizaciones no gubernamentales temen que se trate en el fondo de su suspensión definitiva, lo que a juicio del representante de la Asociación Americana de Juristas, Alejandro Teiltembaum se trataría del entierro definitivo de la Comisión.
“Hace ya varios años que el Gobierno de Estados Unidos, con la ayuda de sus amigos y colaboradores en el seno de las Naciones Unidas, de diversos Estados y de algunas ONGs, está empeñado en demoler el sistema internacional de los derechos humanos, indicó el jurista argentino a la Red Voltaire.
Todo a causa de la propuesta suiza
La ONU decidió en el 2005, bajo propuesta helvética, la sustitución de este órgano por un Consejo de Derechos Humanos (CDH) nuevo, en cuyo diseño y configuración se ha trabajado durante cinco meses y se ha logrado el apoyo de la mayoría de la comunidad internacional, a excepción de Estados Unidos.
“Pienso que ellos quieren asegurar más el control de la mecánica de la ONU para poder mejor cumplir sus tareas internacionales. Actualmente no pueden condenar a China, ni a Irán, ni a Rusia, solo lo consiguen con la pobre Cuba gracias a la complicidad de la Unión Europea que temblaba el año pasado ante la idea de tener que pronunciarse sobre una eventual condena de lo que pasa en las cárceles de Guantánamo”, señala.
“Pienso que aún se está trabajando con el equilibrio post-segunda guerra mundial en el sistema ONU, agrega Fernando Ruiz, prueba de ello, dice, es “el Consejo de Seguridad que sigue reflejando esa vieja realidad con sus vetos inoperantes”, agrega.
La creación del Consejo es sólo una reforma a medias
A juicio del representante de la AICT la propuesta de helvética de crear un Consejo de los derechos Humanos, una semi-reforma ha puesto una vez más en evidencia estos desequilibrios en que nunca se sabe quien es el que controla el sistema, hasta que los Estados Unidos decide de no pagar su cuota anual y todo el mundo se asusta.
“Para que se mantenga el carácter multilateral de la ONU los Estados Unidos están obligados a dejar un mínimo de representación a los aliados que respetan los Derechos Humanos, como la Unión Europea y ello a regañadientes”, subraya Ruiz.
En ese esquema, los Estados Unidos deben entregar algunos escaños a los a los rusos, chinos, pakistanies, etc, países a los que no siempre se les puede criticar ni condenar, por lo tanto casi no quedan países malos que condenar (salvo los del Tercer Mundo).
La reforma helvética
A juicio de Fernando Ruiz, la nueva proposición busca hacer algo un poco mas operativo, ágil, aunque no se está seguro si condenará al final a los violadores de los derechos humanos por igual.
“Hoy en día uno de los peores violadores son los Estados Unidos y veo mal a la Unión Europea que se atreva a condenar a la primera potencia mundial durante la primera reunión del nuevo Consejo”, agrega.
Ruiz pone en evidencia el caso de los presos de la CIA en Europa, donde todo se ha cubierto con un manto donde los gobiernos eluden asumir condenas o críticas hacia Washington.
Que todo cambie para que todo siga igual
“La prueba de fuerza esta en mantener la estructura moral de defensa de los Derechos Humanos. Lo malo sería que ni siquiera le hicieran una maquillada para justificar los cambios simbólicos y nos quedáramos con lo que ahora todo el mundo considera como una Comisión desprestigiada, que en definitiva es la definición que le corresponde a la Comisión de los Derechos Humanos, concluye Ruiz.
Todo a causa de la propuesta suiza
La ONU decidió en el 2005, bajo propuesta helvética, la sustitución de este órgano por un Consejo de Derechos Humanos (CDH) nuevo, en cuyo diseño y configuración se ha trabajado durante cinco meses y se ha logrado el apoyo de la mayoría de la comunidad internacional, a excepción de Estados Unidos.
Ante esta falta de consenso, parte de sus 53 países miembros pidieron que se aplazase el inicio de la Comisión. Estaba previsto que la alta Comisaria para los Derechos Humanos, la canadiense Louise Arbour, abriera esas reuniones, pero todo fue cancelado.
Según la AICT: es la lógica de la “guerra fría”
“Pienso que ellos quieren asegurar más el control de la mecánica de la ONU para poder mejor cumplir sus tareas internacionales. Actualmente no pueden condenar a China, ni a Irán, ni a Rusia, solo lo consiguen con la pobre Cuba gracias a la complicidad de la Unión Europea que temblaba el año pasado ante la idea de tener que pronunciarse sobre una eventual condena de lo que pasa en las cárceles de Guantánamo”, señala.
“Pienso que aún se está trabajando con el equilibrio post-segunda guerra mundial en el sistema ONU, agrega Fernando Ruiz, prueba de ello, dice, es “el Consejo de Seguridad que sigue reflejando esa vieja realidad con sus vetos inoperantes”, agrega.
La creación del Consejo es sólo una reforma a medias
A juicio del representante de la AICT la propuesta de helvética de crear un Consejo de los derechos Humanos, una semi-reforma ha puesto una vez más en evidencia estos desequilibrios en que nunca se sabe quien es el que controla el sistema, hasta que los Estados Unidos decide de no pagar su cuota anual y todo el mundo se asusta.
“Para que se mantenga el carácter multilateral de la ONU los Estados Unidos están obligados a dejar un mínimo de representación a los aliados que respetan los Derechos Humanos, como la Unión Europea y ello a regañadientes”, subraya Ruiz.
En ese esquema, los Estados Unidos deben entregar algunos escaños a los a los rusos, chinos, pakistanies, etc, países a los que no siempre se les puede criticar ni condenar, por lo tanto casi no quedan países malos que condenar (salvo los del Tercer Mundo).
La reforma helvética
A juicio de Fernando Ruiz, la nueva proposición busca hacer algo un poco mas operativo, ágil, aunque no se está seguro si condenará al final a los violadores de los derechos humanos por igual.
“Hoy en día uno de los peores violadores son los Estados Unidos y veo mal a la Unión Europea que se atreva a condenar a la primera potencia mundial durante la primera reunión del nuevo Consejo”, agrega.
Ruiz pone en evidencia el caso de los presos de la CIA en Europa, donde todo se ha cubierto con un manto donde los gobiernos eluden asumir condenas o críticas hacia Washington.
Que todo cambie para que todo siga igual
“La prueba de fuerza esta en mantener la estructura moral de defensa de los Derechos Humanos. Lo malo sería que ni siquiera le hicieran una maquillada para justificar los cambios simbólicos y nos quedáramos con lo que ahora todo el mundo considera como una Comisión desprestigiada, que en definitiva es la definición que le corresponde a la Comisión de los Derechos Humanos, concluye Ruiz.