En la ciudadela de Tiahuanaco, población ubicada al oeste de la ciudad de La Paz, el primer indígena que llega a la presidencia en 180 años de la vida republicana de Bolivia, caminó sobre un sendero de flores hasta el lugar donde sacerdotes de distintas etnias lo bendijeron en medio de las proclamas de los miles de seguidores congregados en el santuario precolombino.
Tras el ritual de bendiciones y oraciones, Morales se dirigió a los miles de presentes y exclamó: ‘Hoy día empieza el nuevo año para los pueblos originarios del mundo. Buscamos igualdad, justicia, una nueva era y un nuevo milenio para todos los pueblos del mundo”.
Vestido con un poncho rojo a rayas y un gorro de cuatro puntas con figuras del arte precolombino, hizo un llamado a toda la sociedad boliviana, incluyendo a industriales, clase media e intelectuales a sumarse a la labor del nuevo Gobierno para solucionar los problemas del país.
‘Sólo quiero decir desde este lugar sagrado que queremos gobernar con honestidad y con responsabilidad”, dijo.
Aseguró que buscará la aprobación de una ley en el congreso para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente y que modificará políticas económicas que consideró neoliberales.
A su juicio, en el mundo gobiernan los ricos, ‘pero los pobres también tenemos derecho a gobernar”.
Al término del ritual indígena el Presidente electo de Bolivia se dirigió a la plaza de Tiahuanaco, donde una gran fiesta lo agasajó con un inmenso pastel elaborado del grano local quinua.
La torta fue decorada con una imagen del rostro de Morales y la montaña sagrada andina Illimani.
Las míticas ruinas de Tiahuanaco, a 3 mil 844 metros sobre el nivel del mar, son un sitio arqueológico, fue un centro espiritual y político de la cultura tihuanacota, por ello se estima que esta población fue elegida para realizar el ritual aimara como parte de la toma de posesión del presidente electo.
El año 2000, las ruinas fueron inscritas por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad y es uno de los destinos turísticos más importantes del continente.
Se cree que Tiahuanaco fue una antigua ciudad preincaica que poseía un sofisticado sistema de agricultura en terrazas, bien adaptado para producir grano a gran altitud.