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Agosto 18, 2026

México: La gran marcha por una nueva Izquierda

Chiapas.- A una docena de años de distancia, esta ciudad alistaba sus calles para recibir de nuevo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), aunque ahora los milicianos zapatistas llegan sin armas y con la expectativa de conformar a lo largo de los próximos 6 meses un movimiento político nacional de izquierda anticapitalista y al margen del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Bajo el lema de La Otra Campaña, el Subcomandante Marcos, líder mestizo de la agrupación indígena armada que le declaró la guerra al gobierno de México en 1994, recorrerá las 32 entidades federativas del país, al mismo tiempo que lo hagan los candidatos a la Presidencia de los tres principales partidos políticos.

Desde una comunidad indígena tzeltal, ubicada en la selva lacandona y renombrada como “La Garrucha” por el grupo guerrillero, Marcos partió a esta ciudad chiapaneca, con lo cual comenzaron formalmente los trabajos del autonombrado “delegado zero”.

La finalidad de este recorrido, explicó Marcos en las reuniones celebradas entre agosto y septiembre de 2005 con representantes de organizaciones participantes en La Otra Campaña, “es ir a escuchar a los compañeros, en lugar de ir a hablarles”.

El dirigente guerrillero distinguió así esta nueva gira, de la emprendida en febrero de 2001 bajo el nombre de La Marcha del Color de la Tierra, con la cual se buscaba la aprobación en el Congreso de una serie de reformas constitucionales que dotaban de mayor autonomía a las comunidades indígenas del país. Estas reformas formaban parte de los acuerdos establecidos entre insurgentes y autoridades en el municipio de San Andrés Larrainzar.

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En promedio, Marcos permanecerá seis días en cada uno de los estados del país, en donde privilegiará las reuniones pequeñas con las agrupaciones marginales que se adhirieron a los planteamientos “antisistémicos” del EZLN, contenidos en la Sexta Declaración de la selva Lacandona.

A diferencia de la marcha de 2001, esta nueva empresa zapatista no buscará los grandes foros o la realización de mítines, de acuerdo con los organizadores, a quienes Marcos les ha hecho tal planteamiento de la siguiente manera: “Si vamos al Distrito Federal, preferiremos ir a La Merced en lugar del Zócalo”.

Hasta el momento, la nueva iniciativa política zapatista ha sido bien recibida por parte del gobierno del presidente Vicente Fox a través de su vocero oficial, Rubén Aguilar, mientras que la clase política en general la ha tomado con cautela, o bien la ha menospreciado.

El PRD ante la otra campaña

El PRD, un antiguo aliado de la causa zapatista, se ha visto dividido ante la decisión del EZLN de incursionar en la vida política pero no a la vida electoral. Su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, quien lidera la mayoría de los sondeos de cara a los comicios del 2 de julio de 2006, ha sido cuestionado constantemente por Marcos, quien lo acusa de “traicionar los principios de la izquierda”.

Asimismo, López Obrador, quien acudiera a la selva lacandona en 1995 a entrevistarse con los mandos zapatistas, se ha rehusado a sostener un debate con el Sub, tal y cómo éste se lo ha pedido ya públicamente. “Sólo debatiré con candidatos”, respondió en septiembre, el aspirante perredista al reto del dirigente rebelde.

Más allá de las escaramuzas políticas, el Ejército mexicano ha reforzado de manera visible sus operaciones en el territorio de Chiapas, donde arrancará la caravana zapatista que recorrerá en estos 8 días los municipios constitucionales —además de San Cristóbal— de Palenque, Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez (ciudad capital), Tonalá, Huixtán y Comitán.

Posteriormente, del 9 de enero al 15, los zapatistas visitarán Yucatán y Quintana Roo; del 16 al 22, Campeche y Tabasco y del 23 al 29, Veracruz.

Durante el medio año de ausencia de Marcos, un indígena tzeltal identificado como el teniente coronel Moisés (antes mayor), se hará cargo del mando militar en los 29 municipios autónomos creados por el EZLN en esta entidad ubicada en el sur de México.

El mismo teniente coronel Moisés, se encargará de atender la respuesta a una convocatoria internacional hecha por la organización guerrillera a fin de realizar un encuentro intergaláctico en alguna comunidad zapatista, tentativamente, a mediados del próximo año, una vez concluida la primera etapa de La Otra Campaña.

Y es que la nueva estrategia zapatista incluye también un reforzamiento de sus relaciones internacionales, por lo cual, la presencia de delegados zapatistas en la toma de protesta del indígena Evo Morales como presidente de Bolivia, era estimada por fuentes consultadas.

Asimismo, de acuerdo con miembros del Comité preparatorio del Foro Social Mundial, cuyo capítulo en América será celebrado en Caracas, Venezuela, el próximo 26 de enero, es casi un hecho la presencia de enviados zapatistas en este evento, considerado como el más importante en la lucha altermundista.

El perfil que cubren la mayoría de las organizaciones participantes en La Otra Campaña, abarca dos grandes vertientes: una histórica, remitida a viejos guerrilleros de los setenta en situación de retiro, y otra más moderna que incluye a jóvenes estudiantes a quienes impacta el discurso de rebeldía propuesto por el movimiento insurgente. Pero el común denominador de la militancia de La Otra Campaña es uno: llegar a las personas y organismos marginales. Fuera incluso, de las caudalosas corrientes del PRD.

“El zapatismo no tiene ideología favorita. Entre los adherentes a la Sexta hay anarquistas, comunistas, católicos, feministas, socialistas, nacionalistas, autonomistas. Todos se definen de izquierda, pero una izquierda distinta a la tradicional y enemiga de las prebendas del poder. Por ahora, al parecer, más que un cuerpo de ideas, quienes se han sumado a La Otra Campaña se definen en términos sociales. Son mayoría quienes han luchado y se han rebelado durante decenios, y ahora se agrupan quienes han resistido la aplicación más brutal de las políticas de libre mercado y privatizaciones. Están ahí una buena parte de quienes han permanecido fieles a ciertos principios y ciertas convicciones que, curiosamente, para algunos son motivo de descalificación”, estima el periodista Rubén Martín, editorialista de Público MILENIO, quien resume: “es un amplio y extendido bloque social de los de abajo”.

Y asegura que “más que definiciones ideológicas, este contingente se define por su posición social ante la dominación, el autoritarismo y las diversas formas de explotación. La definición más importante es que es una agrupación anticapitalista. Muchos creerán que se les puede descalificar como una asociación de nostálgicos de luchas y convicciones pasadas. Errará quien así lo vea. Es un proyecto político que cuestiona de raíz las actuales formas e ideas políticas liberales, que están mostrando claramente su agotamiento”.