No se puede debatir con enfermos mentales.
Atenderlos, sí. Debatir, no.
No se puede debatir con delincuentes, prestarles asistencia jurídica, sí.
No se puede debatir con torturadores acerca de política y derechos humanos, contribuir a encerrarlos, sí.
No se puede debatir con delincuentes ni con torturadores que torturaron a nuestros compañeros o nos torturaron a nosotros, menos aún si no los hemos perdonado.
Winnie Madikisela más conocida fuera de las fronteras de su país como Winnie Mandela falleció el 2 de abril a la edad de 81 años.
Porque es necesario que el Nunca Más se enraíce en la identidad del pueblo latinoamericano, porque es urgente que la impunidad dé paso a la justicia, porque es imprescindible rescatar la Memoria Histórica de la omisión de los gobiernos derechistas, porque apremia que se vuelva desidia en un pueblo amnésico.
Si alguna vez fue claro que el caso de Julian Assange nunca ha sido solo un caso legal, sino una lucha por la protección de los derechos humanos básicos es ahora.
No es un título aventurado, apresurado. El doble ataque a la caravana del ex presidente Lula da Silva en Paraná –primero a huevazos, luego directamente con tiros– grafica el dramático momento que vive la democracia en Brasil, apenas semanas después del asesinato de la militante feminista y de derechos humanos Marielle Franco en Río de Janeiro. ¿De qué otra manera, sino fascismo, se puede catalogar a la extrema derecha brasileña, que pretende tomar el poder por asalto con la candidatura del militar retirado Jair Bolsonaro, segundo en encuestas y en crecimiento ante el derrumbe de la derecha clásica brasileña? ¿De qué otra manera, sino fascismo, se puede caracterizar al grupo de forajidos que disparó contra la caravana del hombre más importante de la historia contemporánea de Brasil?
Muchas diferencias particulares hacen enfrentarse a las potencias con armas nucleares amenazantes y fuerte propaganda-censura diaria. No lo hacen, ninguno, por lo necesario del largo plazo.
El grupito de abogados que integran el Tribunal Constitucional
Bolivia inventó batallas y realidades que no existieron.