En apenas 18 años, el siglo XXI de América Latina ha experimentado dos oscilaciones políticas de envergadura. En el pasado la región vivió cambios similares pero no de manera tan seguidas. El siglo XXI se inauguró con el triunfo (1998) del comandante Hugo Chávez en Venezuela. Siguieron Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Lugo en Paraguay, Zelaya en Honduras, el Frente Amplio en Uruguay, el FMLN en El Salvador y el FSLN en Nicaragua. Hay que agregar a la Revolución cubana que celebraba más de 40 años de triunfos. Además, se instalaron en el poder partidos socialdemócratas en Chile, Perú, Costa Rica y República Dominicana. De hecho quedaron relativamente aislados los gobiernos conservadores de Colombia, Panamá y México. Para sorpresa de muchos la vieja correlación de fuerzas que enfrentaba a EEUU a un continente dividido políticamente y subordinado a las exigencias de Washington, parecía haber cambiado.
¿Locos o genios?
“América latina no quiere OTAN en su territorio de paz: que no cruce la línea roja”. DR.MARTIN ALMADA.
Desde el gobierno de Calderón se está ejecutando en México con todas las estrategias renovadas el Plan Cóndor, algo a lo que llamaron “guerra contra el narcotráfico” para encubrir el genocidio que realiza el gobierno mexicano contra la población más golpeada sistemáticamente y a todo aquella que se atreva a denunciar y a levantar la voz defendiendo el ecosistema o los Derechos Humanos. .jpg)
Seleccionados medios de prensa traen diariamente noticias del genocidio de la población musulmana perpetrado en Yemen por la nefasta tiranía de Arabia Saudita, incluyendo desgarradoras fotografías de niños y mujeres muertos, desnutridos y mal heridos, gracias al moderno armamento, entrenamiento y apoyo logístico proporcionados por los EE. UU. y el Reino Unido, entre otros países autodenominados civilizados. Semejantes horrores traen a la memoria las noticias y los documentos gráficos de los genocidios perpetrados en Polonia, Ucrania, Rusia y los países bálticos por las tropas del ejército alemán y sus secuaces nativos, durante la Segunda Guerra Mundial, y el lector asombrado se pregunta cómo pueden repetirse tales horrores sin despertar indignación y repudio global. Sin embargo, brutalidades similares se repiten en nuestro continente, ya que en la frontera de México/EE.UU. en las últimas seis semanas aproximadamente 2300 niños han sido separados de sus padres qué buscan refugio en los EE.UU. de la violencia y la pobreza en Centroamérica y México, y se cree que en los últimos tres años cerca de 15000 niños hispano parlantes han sido apartados de sus familias y colocados en sanitizados campos de concentración e incluso de varios ellos se ha perdido el rastro, en una maraña maligna e irresponsable de negligencia burocrática. El año 2017 aproximadamente 500 inmigrantes latinoamericanos encontraron la muerte tratando de cruzar la frontera de México a los EE.UU., tres veces más que el total que hallara similar y triste destino en la muralla de Berlín durante los 28 años de la existencia de esta. Semanas atrás una adolescente hispánica, desarmada e indefensa fue asesinada por un guardia fronterizo de los EE. UU., quien, sin mediar provocación o razón alguna, le disparó a quemarropa con un arma de alto calibre.
sta es una versión abreviada del discurso pronunciado por el australiano, John Pilger, en la concentración celebrada en Sydney, Australia, para conmemorar los seis años de reclusión de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres.

Nunca había entendido mucho eso