1.- El “neoliberalismo oligárquico” en Chile.
Cuando una nación está gobernada por unos pocos, unas cuantas familias poseedoras de gran parte de la riqueza, se puede hablar con propiedad de una forma política oligárquica. Advirtamos que riqueza no es sinónimo de capital, por tanto ha habido en la historia oligarquías no capitalistas. De hecho, en la historia de Chile durante la segunda mitad del siglo XIX se produce una apropiación y reinvención del imaginario burgués “moderno” que había cristalizado en París, precisamente, por una oligarquía que podríamos calificar de pre-capitalista, dando como resultado un híbrido que se ha llamado “modernidad oligárquica” Lo interesante de la cuestión es que, aun cuando lo oligárquico es una forma política reconocida desde la antigüedad, es también un imaginario histórico social que atraviesa toda la cultura de una sociedad.
Mientras la justicia ordinaria condena al joven Luciano Pitronello por haber detonado una bomba que causó sólo mínimos destrozos a una sucursal bancaria, la Corte Marcial revoca una sentencia de presidio por la muerte de Jaime Mendoza Collío, ultimado por la espalda por un carabinero en La Araucanía.
Desde finales del siglo pasado la expresión “estado canalla” ganó creciente aceptación en la opinión pública internacional. Impulsado por la maquinaria propagandística estadounidense, el concepto tenía por objetivo satanizar a los países hostilizados por Washington con la evidente intención de justificar las agresiones del imperio.
Cuando la política aparece preocupada de cosas que tienen poca importancia relativa frente a cuestiones efectivamente de fondo, la “reforma” tributaria constituye un buen ejemplo de ese desbalance. La esencia del proyecto constituye una burda caricatura de la reforma tributaria que Chile reclama para comenzar a cerrar la brecha de la desigualdad.
Un ramillete de personajes, coincidiendo en dichos y criterios con las autoridades del régimen, se ha lanzado contra los estudiantes, que desafiando la maquinaria represiva más brutal desde los tiempos del tirano han salido a la calle sin permiso. Con razones retorcidas acusan a Gabriel Boric de justificar la violencia al decir que no combatir las causas, es ser cómplice de ella. Pero lo único que hace el presidente de la Fech es evitar la posición “políticamente correcta”, que es otro nombre que tiene la mentira en este país.
¿Se recordará EEUU que dio asilo al terrorista Luis Posada Carriles en su embajada de la República de Sierra Leona cuando el viejo asesino “anticastrista” se dedicaba a una operación de tráfico de armas en esta nación africana?
Hace ya un tiempo que los Medios de “información” nos tienen al tanto del “transcurso” –detención y condena– judicial en el que se han visto envuelta la banda rusa de música punk Pussy Riot, compuesta por féminas (por lo que nos han dado a entender).
Como el discurso tradicional del socialismo encuentra resistencia lo omiten y no formulan el que debe ser nuevo.

1.- Movilización condicional