
ALOJADA EN UN vetusto pero antaño elegante palacete de Budapest, la colección del Museo de Artes Aplicadas incluye piezas de Irán, Siria y otras regiones de Oriente Medio. En una sala de la planta superior se pueden contemplar dos paneles de madera de origen sirio: ventanas. Unos dibujos de arte popular decoran los marcos sencillos, pero finamente construidos en madera de cedro. Las contraventanas muestran escenas pintadas a mano de la vida rural en Siria, pacífica y próspera. Si estas ventanas volvieran hoy de alguna manera a su lugar de origen, la vista al exterior que ofrecerían estaría llena de escombros y destrucción. “La carretera de Alepo, que una vez fue una de las ciudades más bellas del mundo, hacia el sur, en dirección a Damasco, está devastada. No queda nada más que pilas de escombros”, señaló un amigo húngaro que había estado viajando en Siria.
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