Podría ser motivo de alegría la unidad de las fuerzas que dicen compartir espacio político bajo un proyecto común y un programa para cambiar el rumbo de la política en España. Sin embargo, la realidad es otra. La unidad tiene como objetivo ganar espacios de poder institucional para Podemos a costa del hundimiento de Izquierda Unida y desbancar al PSOE como partido hegemónico en la oposición relegándolo a ser tercera fuerza.
El gobierno de François Hollande no se animó a discutir en la Asamblea Nacional su proyecto de ley de trabajo, el cual casi 75 por ciento de los franceses rechazan, y prefirió imponerlo por decreto. Ello, lejos de evitar el crecimiento de una oposición numerosa en su propio bloque de diputados y una diferenciación con los Verdes-Ecologistas, agravó la crisis con éstos y con el Partido Socialista.
No soy feminista, ni roja, ni de izquierda, ni revolucionaria. Sé muy bien a dónde pertenezco: soy paria y Cristina es mi amor. Como lo es Mercedes Sosa, Dilma, Evita y la Violetona Parra. 
Una vez mas los chilenos estamos concitados a elegir (o re-elegir) las autoridades que han de regir el país: Comunales (2016), Parlamentarias y Presidenciales (2017). Parecería ser lo acostumbrado, la liturgia habitual mediante la cual el Estado-Burgués renueva periódicamente su “legitimidad”, que dimana del supuesto acto de delegación de poder de la voluntad soberana del pueblo.
Bueno, con mis disculpas a Ernesto Sábato por hacer uso distorsionado del título de su más genial novela, pero en este caso los héroes a los que me refiero están en otro contexto—justamente en el día en que se rinde homenaje a Arturo Prat, el indiscutible héroe de Iquique. En cuanto a los tumbos, esos no son otros que los que históricamente ha dado (y sigue dando) la incompetente diplomacia chilena.
Frantz Fanon, fue un luchador Argelino nacido en la Martinica, médico psiquiatra y activo militante de la causa anticolonialista e independista en África.
Todos aquellos privadosque se desenvuelven en los negocios inmobiliarios y más aún los funcionarios públicos ligados al sector de la construcción, saben que la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), instrumento regulatorio de la Ley respectiva, dice con bastante claridad que los permisos de edificación cursados por los Directores de Obras de las 345 municipalidades que hay en el país caducan perentoria y automáticamente a los 3 años de concedidos, ello si no se hubieren iniciado las obras preliminares correspondientes o si éstas hubieren permanecido paralizadas durante el mismo lapso, es decir, también 3 años.