En las proximidades de primavera, con una cordillera empañada por el smog de la capital, es grato observar los primeros volantines que imaginan con su sonido de barco de papel el sueño primigenio, inocente y noble de volar que posee la infancia. Da nostalgia rememorar los cometas, chupetes o pavos que construíamos en aquel entonces, con cañas que nosotros mismos cortábamos y pulíamos para pegarlas a nuestros coloridos diseños – aun cuando precarios – en nada envidiaban los espléndidos papalotes de otras naciones.


El 11 de septiembre de 1973, antes del mediodía, Allende se despidió de nosotros para entrar en la historia.

Evidentemente, los actos terroristas del 11/9 marcaron en forma siniestra y simbólica, el fin de la Posguerra Fría; un intervalo de apenas una década (1989-2001) entre la dilatada Guerra Fría (1947-1990) y una nueva estructura internacional que se va desplegando de manera compleja y contradictoria. Se cumplieron exactamente quince años del 11/9 y los desplazamientos geopolíticos son notables. Trataremos de analizar las causas estructurales de la decadencia Geopolítica de los EEUU.
Para que no se repita no se tiene que olvidar, la Memoria Histórica habita en nuestra dignidad.
Desde luego la declaración de independencia de Chile no es. Si bien puede hablarse del inicio del proceso independentista, lo que sucedió realmente aquel 18 de septiembre de 1810 fue la constitución de la primera Junta nacional de gobierno, pero dicha Junta reconocía expresamente a la monarquía española, mantenía su lealtad al rey Fernando VII que a la fecha se encontraba cautivo de las tropas napoleónicas. La constitución de juntas nacionales en América que surgieron esos años expresaba una respuesta de los criollos ante la prisión del monarca por la potencia francesa.