Las marchas opositoras de los últimos días en Venezuela forman parte de la estrategia golpista de la contrarrevolución, mantenida con distintos grados de intensidad desde el primer intento fallido de abril de 2002. En este momento todo indica que presionada por Estados Unidos, la derecha le ha cargado la mano y la velocidad a la ruta golpista y sus personeros más connotados que no lo estaban, se han corrido junto a los de posiciones más extremas que buscan un baño de sangre pinochetista.
Los grandes procesos de trasformación de nuestras sociedades están estrechamente asociados a los grandes liderazgos que los han conducido. No son procesos espontáneos, sino voluntarios, en los que la voluntad política colectiva de las sociedades se articula a partir de un proyecto y de un liderazgo que lo conducen.
Cuando un régimen colapsa, de sus restos crecen fuerzas políticas que existían previamente, pero que los analistas sistémicos no querían o no podían ver. Pueden ser partidos marginales que crecen exponencialmente, pero también ideas-fuerza que prosperan cuando la realidad ha madurado lo suficiente. Pero también pueden ser pueblos, como el mapuche, cuya empecinada persistencia enseña caminos para enfrentar la crisis civilizacional.
Que no nos confunda la abstención de Estados Unidos e Israel frente al bloqueo a Cuba, no hay nada que celebrar, eso no significa mayor cosa, que es un avance por supuesto que sí, pero a estas alturas del partido no aporta lo suficiente. Lo que importa, lo que cuenta y lo que transforma es que Estados Unidos elimine la Ley de Ajuste Cubano y el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba; no sólo, también tiene que hacerse responsable de las pérdidas millonarias que esto ha traído a Cuba y devolver inmediatamente a la isla el terreno que actualmente ocupa la Base Naval de Guantánamo. Eso para empezar.
Al mejor estilo de Al Capone, el Estado chileno se las arregla para no cumplir con sus obligaciones a las que está obligado tanto por las leyes nacionales como internacionales: haciendo uso del cohecho a jueces que pertenecen a un prestigioso estudio de abogados en Inglaterra.
El reciente fallo de la Corte Suprema que no dio lugar al recurso de amparo al interno de Punta Peuco, Raúl Iturriaga Neumann, y confirmó la decisión de no concederle el beneficio de la libertad condicional, sienta sin duda un precedente indispensable que reestablece el pleno respeto de nuestros tribunales al Derecho Penal Internacional Humanitario que distingue claramente entre los delitos comunes y aquellos que, por la extrema gravedad de sus características, constituyen delitos de lesa humanidad y se encuentran consignados en diversos convenios y tratados internacionales de obligatoria obediencia para el Estado de Chile.
Jugar con la DC es correr un alto riesgo: si pierdes te traiciona.
