Desde siempre, salvo escasísimas excepciones, la ciudadanía no tenía opinión sobre las políticas públicas en el ámbito de las reglas del juego de la ciudad y por ello, aprovechando esa ausencia de contraparte, los actores privados que se desenvuelven en este sector de la economía hacían lo que querían, más encima si su principal asociación gremial empresarial, Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), influía desmedidamente en las decisiones que adoptaba el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), servicio público que tiene la potestad para fijar y modificar a su libre antojo la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) cuerpo normativo que es el reglamento de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC), estatuto creado en el año 1976, plena dictadura cívico-militar.
“Caminante, no hay camino: se hace camino al andar
Yo nunca quise publicar “Yo acuso”, cómo se les ocurre, habría estado movido por mi careta, mi “persona”, eso que Jung descubrió que era el manto, el antifaz, la máscara creada en sociedad para ocultar el “mi mismo”.
¡Quién iba a pensar querido Hugo que el hombre lleno de vitalidad que conocí hace algo más de 10 años en un avión que nos conducía hacia el Vigía, y que combinaba maravillosamente humanidad y sentido político, iba a partir un día tan cercano a otra morada! ¡Un hombre con tanta, tanta energía y con tantos, tantos proyectos por realizar!
Este fin de semana debí viajar al sur ; mientras avanzaba por el largo camino diversos hechos y noticias contrastaron con la calma y belleza del paisaje. La primera sorpresa fue comprobar que las gigantescas cartografías conjuntas de los senadores por Maule, don Manuel Matta de la DC y don Hernán Larraín de la UDI, instaladas hace años más menos a la altura de Linares a Parral, no sólo continúan por allí sino que han actualizado sus textos de repudio en contra de las reformas impulsadas por el actual gobierno de la Nueva Mayoría.
Los partidos políticos, que, para conservarse, deben tener un mínimo, una nimiedad de alrededor de 18.000 firmas ciudadanas, en un universo de casi 15 millones de ciudadanas y ciudadanos, tienen 5 ó 7.000 y parece que no se inscribirán. ¿Habrá que prolongar los plazos? ¿Habrá que bajar los mínimos?
Hace algunos días se publicó una entrevista de un precandidato presidencial de un errático reagru pamiento de pequeñas fuerzas políticas que se dicen alternativas al neoliberalismo. El precandidato formuló críticas carentes de todo fundamento a la revolución cubana y al compañero Salvador Allende. En esta ocasión sólo me referiré a lo que dice relación con la revolución cubana.
Hace un año, en Francia, las elecciones presidenciales para 2017 parecían aseguradas. Había tres partidos que importaban: Los republicanos (LR), de centro derecha; los socialistas, de centro izquierda (PS), y la extrema derecha, el Frente Nacional (FN). Dado que en Francia hay normalmente dos rondas con sólo dos candidatos permitidos en la segunda ronda, la cuestión clave es siempre cuál de los tres será eliminado en la primera ronda.
Los tiempos electorales traen nuevas promesas de cambio, golpes de pecho autocríticos e iniciativas políticas diversas, algunas muy ingeniosas. La mayoría proviene de la casta política que otra vez sale a cazar incautos zorzales. A su manera, todos los partidos prometen un cambio, algo distinto a lo que existe. Es lógico: sería fatal para todo candidato prometer más de lo mismo y profundizar todavía más la crisis que Chile arrastra con una pachorra conmovedora.
El gran líder y luchador anticolonialista africano y congoleño Patrice Lumumba en su última carta dirijida a su mujer Pauline, poco antes de ser asesinado, refiriéndose la historia de los que luchan en contra del colonialismo escribió una sentencia qué tiene hoy plena vigencia con la lucha del pueblo saharaui: