Fue un discurso de campaña. No fue un informe de lo que se hizo y hubo pocos anuncios concretos de lo que hará. En ese contexto electoral, de todas las estrategias que se le habían planteado –respaldarse en logros de su gestión o en promesas para el futuro– es evidente que Mauricio Macri eligió la de polarizar con el kirchnerismo. Más aún, polarizar con Cristina Kirchner. Cada frase fue pensada de esa manera. Y por primera vez destacó la importancia de su liderazgo, en un esfuerzo de diferenciar su imagen de la de su gobierno como si siguiera el intrincado resultado de alguna encuesta.
Hoy, los amigos y socios de Piñera se dividen en dos: los que no quieren proclamarlo como candidato y tiritan y los que, -estando presos en poco tiempo más-, anhelan que él los libre de la cárcel si es elegido Presidente. Tendrían cuatro años para ello (2018,19,20 y 21), período en que seguramente estarán tras las rejas.
Por historia ha sido el lugar marcado desde el que nacen y se despiden todos los asuntos más serios.
El ministro de la Presidencia de Bolivia, René Martínez, afirmó el miércoles que el 21 de marzo, fecha en que Bolivia presentará la réplica de la demanda marítima a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, será una jornada de “gran sentimiento nacional” por el retorno a las costas del Pacífico.
Estamos en año electoral, y al parecer no es mucho lo que ocurre con nuestros candidatos. Permítase un poco de optimismo y un paralelo, pues la elección pasada hubo una candidata, vaya que sí. Bachelet, esa ex ministra de defensa, mujer, madre, torturada, exiliada, hija del valiente soldado Bachelet; nos ahorró la elección y el debate. Pero claro, como dice Ortega, uno es “uno y sus circunstancias”; y ella tenía hijo, lo que subió como la espuma, bajó como la espuma, y es que el proyecto de la Nueva Mayoría era el verdadero sinsentido, el verdadero mal hijo, y el señor Dávalos, su peor imagen.
Claudio Orrego, impulsivo y mediático intendente de la región metropolitana de Santiago, posiblemente recibiendo instrucciones de La Moneda, específicamente del ministro del Interior, cometió el garrafal error de expulsar del país a un competente periodista italiano porque livianamente consideró que aquel “se encontraba participando activamente en diversas actividades anti sistémicas, alterando el orden social del país y constituyendo de esta manera un peligro para el Estado” (sic).
A propósito de la entrevista que el sociólogo Alberto Mayol “concediera” al diario digital El Mostrador, se han publicado, en este medio, tres columnas en las que se crítica fuertemente algunas respuestas del precandidato presidencial del Frente Amplio.
Restan nueve meses para que el país decida quienes lo gobernarán los próximos cuatro años, y la lucha política ya comenzó a desatarse incluso al interior de tiendas partidistas que, supuestamente, son aliadas en la ruta hacia la Moneda.
En materia de corrupciones, el escándalo que hoy se investiga en Carabineros es uno de los que más ha impactado a la opinión pública. Un desfalco de más de 10 mil millones de pesos que compromete, hasta aquí, a decenas de oficiales coludidos con civiles para apropiarse de recursos asignados a la policía uniformada. Por alguna razón, hay quienes pensaban que Carabineros podía escapar a la secuela de ilícitos descubiertos en las diversas instituciones del Estado, como en especial dentro de la llamada clase política y, por supuesto, el empresariado.
Con la instalación de las candidaturas y/o pre candidaturas presidenciales, como es natural se va reinstalando la discusión en torno a propuestas ya permanentes, como es la de la necesaria convocatoria a una Asamblea Constituyente.