Todos contra el modelo parecería la pancarta más evidente y necesaria para las próximas elecciones, hasta suena bonito, pero no es así. Existe un fraccionamiento entre las alternativas que sostienen muy legítimas diferencias y que aspiran a la victoria para dar un sentido diferente a la vida y un rumbo más justo a la patria. En Chile el actual modelo y sus adalides caminan ufanos y gozan de muy buena salud por un país que les pertenece.
Lo que debe tener en cuenta el valioso movimiento social “No más AFP” es que la lucha continúa y continuará.
En estos momentos de alegría y fiesta en Latinoamérica por el triunfo de Alianza País, es preciso recordar que todo en la historia contemporánea inició con la ilusión de un Niño Arañero, vendedor de dulces de papaya en las calles de su natal Venezuela; reseño su origen porque estamos hechos de Memoria Histórica e identidad. Niños como Chávez nacen uno cada quinientos años y pasan por la tierra para marcar la historia de los pueblos.
En el gobierno de Salvador Allende (1970-73) se construyó una población de viviendas sociales de óptima calidad, en un sector urbano de alto precio comercial, ex fundo San Luis en aquella época en poder del Estado, para que fueran ocupadas por familias de escasos recursos que residían en condiciones deplorables en diferentes sectores de la comuna de Las Condes.
No está en mi personalidad eludir los ataques o sumergirme para capear los temporales. Felizmente, he cumplido ya con una larga trayectoria profesional y en mi vida pública hasta aquí ya salve mi existencia, superé los criminales atentados a mi hogar, los cobardes acosos a mi esposa y seis hijos y otros múltiples amedrentamientos, registrados en la Memoria del Horror de este país.
La intelectualidad estadounidense ha caído en una catastrófica y profunda depresión. Ella está en un estado de pánico y angustia generalizada.
Mientras se urde el plan para dar la puntilla al orden constitucional en Venezuela, se hacen públicas las conversaciones mantenidas entre el almirante Kurt Tidd, a la sazón comandante en jefe del U.S. Southern Command, con sede en Miami, y el actual secretario general de la OEA, en enero de 2016, Luis Almagro. El objetivo es coordinar la acción de los organismos regionales con un fin: dinamitar el poder legítimo del gobierno encabezado por Nicolás Maduro.
Estimado señor (a):
Cuando se hace presente una conversación basada en la lógica y en la racionalidad, no puedo entender que ciertas personas –la mayoría en verdad- poseedoras de formación educacional post media, o con años de circo en esto de la política, eludan lo obvio en beneficio de lo subjetivo, deslindando en la hipocresía y el cinismo.
La izquierda del siglo XX fue una izquierda del Estado, que se valió del Estado para organizar proyectos de nación, para hacer que el Estado empujara el desarrollo económico, garantizara derechos sociales. Tuvo un rol fundamental, sobre todo si pensamos que antes había un Estado estrictamente de las élites dominantes, de las oligarquías primario exportadoras, que hacían del Estado un instrumento estricto de sus intereses.