
No es raro que Piñera nombre un primer gabinete sin vergüenza y de sin vergüenzas. No es raro porque él lo es. No se arruga. Acaba de enterrar a Nicanor Parra después que lo mató hace muchos años. Y de nombrar “ministros democráticos para la unidad nacional” a los mismos de su primer gobierno de desunión nacional, todos acusados por él, incluso, de haber apoyado a la dictadura (Chadwick, Larroulet, Moreno y otros).
“Impulsar el diálogo con otras fuerzas políticas para construir la mayoría progresista que Chile necesita”. Ese fue el principal mensaje del presidente del Partido Socialista de Chile (PS), Álvaro Elizalde, en el primer encuentro de los partidos del Gobierno saliente después de la debacle electoral de 2017.

Algo dolió la noche después del último voto contado, los números dieron ganador a Piñera.

En abril del 2017, a unos tres meses de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, escribí un artículo titulado 
