La clamorosa victoria de Manuel López Obrador en México, el primer triunfo de un candidato de Izquierda en la historia de ese país, constituye el inicio de un nuevo ciclo en la lucha social y política de América Latina. Los más de 20 millones de López Obrador el 1 de julio estuvieron precedidos por los 8 millones de votos de Gustavo Petro en las elecciones del 17 de junio en Colombia. Un segundo lugar también histórico que entrega a la Izquierda colombiana la responsabilidad de impedir las intenciones belicistas contra Venezuela del gobierno oligárquico Duque-Uribe y de preparar la definitiva victoria popular en cuatro años más.Oxígeno para la Izquierda latinoamericana
La clamorosa victoria de Manuel López Obrador en México, el primer triunfo de un candidato de Izquierda en la historia de ese país, constituye el inicio de un nuevo ciclo en la lucha social y política de América Latina. Los más de 20 millones de López Obrador el 1 de julio estuvieron precedidos por los 8 millones de votos de Gustavo Petro en las elecciones del 17 de junio en Colombia. Un segundo lugar también histórico que entrega a la Izquierda colombiana la responsabilidad de impedir las intenciones belicistas contra Venezuela del gobierno oligárquico Duque-Uribe y de preparar la definitiva victoria popular en cuatro años más.
La elección presidencial de ayer es extraordinaria por donde se le vea y en muchas dimensiones marca un punto de inflexión en la historia de México y de América Latina.
Con esa frase, pronunciada en tono retador, desafiante y revanchista terminó su intervención la senadora Paloma Valencia luego de que el Senado aceptara un par de modificaciones que cambian la sustancia de la Jurisdicción Especial de Paz pactada para conseguir el desarme de las Farc. Seguramente muchos pensamos: esperemos que no, que así no vaya a ser el gobierno de Iván Duque.
Desde 1990 en adelante en Chile nos olvidamos del imperialismo y específicamente del imperialismo norteamericano. Dejamos de nombrarlo y de considerarlo.
Durante la segunda huelga insurreccional contra el Gobierno iniciada el 26 de julio de 1973, Salvador Allende “dialoga” con Patricio Aylwin, presidente de la Democracia Cristiana, el 30 de julio en La Moneda y el 15 de agosto en casa del Cardenal. Allende ofrece promulgar la reforma constitucional votada por mayoría simple a condiciónque, en adelante, las reformas constitucionales requieran dos tercios.
En qué país democrático el gobierno no representa los intereses de una élite adinerada. En muy pocos.
Según el ‘fact cheater’, detector de mentiras de The Washington Post, el presidente estadounidense Donald Trump ha dicho 3.001 mentiras en sus primeros 466 días de presidencia, para un promedio de 6.5 mentiras por día.
Donald no llegó a la Casa Blanca por casualidad: los peores desastres, como los más felices acontecimientos, tienen una genealogía, no llegaron por azar ni cayeron con la última lluvia. Un aforismo dice “Esos polvos trajeron estos lodos”. Para entender el día de hoy toca pues examinar los polvos añejos.
Comandos de Carabineros entrenados por una policía corrupta que ha sido sistemáticamente acusada de torturas, asesinatos, detenciones fuera de la ley, tráfico de drogas, redes de prostitución, entre otras linduras, se encargarán en palabras del inepto presidente Piñera, de imponer la paz en territorio mapuche.