
“El sistema en Utopía incluye no solamente medidas para desalentar el crimen, sino también incentivos para la buena conducta en la forma de honores públicos. […] Pero aquel que deliberadamente tratara de hacerse elegir a un puesto público es permanentemente descalificado para ello” (Tomás Moro: Utopía, libro 2). Naturalmente Chile está muy lejos de Utopía, la imaginaria tierra que Tomás Moro (Thomas More) describiera en su obra del siglo 16, y así Camilo Escalona no tiene que preocuparse de ser descalificado de modo oficial.

Hollande fue elegido candidato presidencial en unas primarias, que lograron movilizar a la militancia, muy pasiva y decepcionada ante la derrota de Sigolene Royale frente a Nicolas Zarkozy, ocurrida en la segunda vuelta de 2007. El Presidente Sarkozy, aliado estratégico de Ángela Merkel, quería poner fin a la V República, pretendiendo fundar la VI, con poderes presidenciales casi imperiales – una especie de Napoleón III, el Pequeño – logrando un amplio rechazo de gran parte de los ciudadanos franceses. Hollande es la otra cara de la medalla: un funcionario del Partido Socialista, carente de carisma, pero que prometía poner fin a la política de austeridad anunciando profundas reformas que permitieran el crecimiento de economía.
Sigmund Freud sostiene que los recuerdos de infancia son perdurables y fundamentales para nuestra vida psíquica. El mundo de los niños está lleno de cuentos de animales, cuyas personalidades son mucho más claras que las humanas; ojalá saliera de ellos una especie de San Francisco, mezclado con un ecologista profundo. Al final, con el transcurrir de la vida, este gusto por las fábulas termina por perderse si no se alimenta permanentemente.

Nunca pensé que tendría que defender lo indefendible, aportarle argumentos a un apóstata, a un converso que de lustrarle las botas al “leninismo” pasó a arrodillarse ante el “guía espiritual” que lo trajo de regreso a la santa iglesia católica. Esa en la que –gracias a media docena de padres nuestros– es fácil obtener el perdón antes de seguir pecando.



