En toda derrota catastrófica, como la de Andrés Allamand y su Partido, en las recientes elecciones primarias tiene que haber un malo de la película – que, en este caso, pienso en Joaquín Lavín -, que tuvo el “mérito” de recibir un sonoro “hasta cuándo me humillai concha de tu madre”, insulto proferido por el amargado Andrés Allamand quien captó, mejor que todos sus compañeros de tienda política, que la derrota en estas primarias constituye el primer paso hacia el abismo de Renovación Nacional, condenada a ser la eterna “segundona” de la derecha – una especie de antigua empleada doméstica, o Yo, la peor de todas, en la casa los numerarios del Opus Dei -.

“Definitivamente están todos locos”. Con estas palabras expresó la presidenta argentina, Cristina Kirchner, la indignación unánime de los latinoamericanos acerca del incidente con el avión del mandatario boliviano Evo Morales. Hasta el momento, en tanto, la cancillería chilena está muda.






