El socialismo fue la causa del paso al método de la violencia cívico militar de la democracia liberal en Chile. El objetivo el 11 de septiembre de 1973 era detener el proceso a la salida del capitalismo. De eso prácticamente no se habla.
Archivo periodístico 2005–2019
El socialismo fue la causa del paso al método de la violencia cívico militar de la democracia liberal en Chile. El objetivo el 11 de septiembre de 1973 era detener el proceso a la salida del capitalismo. De eso prácticamente no se habla.

La Villa O’Higgins, es una conocida población de La Florida, cruzada por intrincadas y oscuras calles, entre la Avenida Santa Raquel y Sótero del Río. Según consigna Wilkipedia, nació de una Operación Sitio, durante el Gobierno de Frei Montalva, que la urbanizó. Las casitas fueron construidas de acuerdo al propio esfuerzo de sus habitantes. La enciclopedia virtual resume que es una población obrera que apoyó con todas sus fuerzas a Salvador Allende, sufriendo una brutal represión post golpe. Ya en gobiernos Concertacionistas “mejoró su nivel de vida. Sin embargo, desde ese período sus pobladores han sufrido el flagelo de la droga y la delincuencia. A pesar de ser estigmatizada sus habitantes luchan por salir adelante”.

Con ocasión de los cuarenta años del golpe de Estado las ediciones de la Universidad Diego Portales han relanzado entre otros libros, un clásico de la ciencia política, El quiebre de la democracia en Chile, de Arturo Valenzuela. La vía chilena al socialismo no sólo tuvo un papel fundamental en la izquierda italiana y francesa, sino que también ha inspirado profundos y variados debates entre los cientistas políticos. Giovanni Sartori, politólogo italiano, sobre la base de la experiencia chilena desarrolló la idea del “multipartidismo polarizado”, la tendencia de que los extremos del sistema de partidos políticos tiende a forzar la desaparición de los partidos de centro.

La derecha ha tenido múltiples fracasos electorales a través de la historia a partir de 1938, aunque el más catastrófico de todos ocurrió en 1965, cuando la suma de los votos de conservadores y liberales llegó, apenas, al 12%. Sin embargo, la derecha no murió: se generó un nuevo partido político, el Nacional, esta vez liderado por el ibañista Sergio Onofre Jarpa, que había pertenecido al grupo estanquero, dirigido por Jorge Prat Echaurren – admirador del dictador Diego Portales y de Francisco Franco -. Si bien el Partido Nacional nunca llegó a las altas votaciones de liberales y conservadores, se mantuvo en una muy buena cifra del 21% en promedio en las sucesivas elecciones parlamentarias.

Para quienes alguna vez salimos al exilio y que por esas cosas de la vida aquí nos fuimos quedando, el 11 de septiembre—emblemático este año por haberse cumplido 40 años—reviste múltiples significados, y no sólo políticos, también está la dimensión de las opciones que uno tomó y cómo ellas son evaluadas.
El Plan Regulador Comunal (PRC) de Vitacura, previendo males mayores asociados a las crecientes y molestas congestiones vehiculares, establece en su artículo 27º que en las vías angostas no se pueden construir edificios que tengan más de cierta cantidad de estacionamientos. Esta racional medida urbanística fue compartida por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) en la oportunidad que tuvo el Secretario Regional Ministerial (Seremi) al informar favorablemente, cuando le correspondió, ese instrumento normativo local.
Tomo el título del excelente libro de Brian Loveman y Elizabeth Lira, El espejismo de la reconciliación política, Chile 1990-2012. Ojalá este período de recuerdo de los 40 años del golpe de Estado, al menos, haya servido para disipar la densa niebla de hipocresía que caracteriza el período de la “monarquía” de los empates.

La entrevista que dos inescrupulosos tanto como ineptos periodistas hicieran al genocida condenado a centenares de años de prisión más bien pareció un pediluvio sagrado.

Imaginémonos, un solo instante, que Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, diera una conferencia de Prensa, desde una prisión “dorada”, y declarara que los campos de concentración nunca existieron y que los nazis jamás quisieron exterminar al pueblo judío. Sólo en Chile, un país anormal, el director de la DINA, Manuel Contreras, desde una cárcel de lujo, financiada por todos los chilenos – incluidos los familiares de detenidos desaparecidos, fusilados, torturados, exonerados, exiliados y ex presos políticos – se le da la oportunidad de dirigirse a toda la nación, a través de canales de televisión, para proferir mentiras, amenazas y declarar, en forma brutal, que la “Gestapo chilena” nunca violó los derechos humanos, jamás torturó, jamás asesinó, ni jamás hizo desaparecer personas – sólo se dedicó, según él, a combatir a los terroristas en una guerra de guerrillas -.

El 11 de septiembre de 1714 se produjo la rendición de Barcelona, capital del Principado Catalán, tras resistir 42 días de feroz asedio de la plaza, sometida a los ataques del ejército de Felipe V, monarca absolutista de España. Los catalanes, con 5000 hombres luchando a las órdenes del Primer Conseller de la Generalitat de Catalunya, Rafael de Casanova, resistieron hasta el heroísmo a los asaltos de un ejército inmensamente superior en hombres y en elementos de guerra; y, ese día 11 de septiembre de 1714, las libertades catalanas cayeron ante la fuerza del rey Borbón.