A quienes les gusta ver la historia desde el punto de vista de la buena o mala suerte, pueden solazarse con la yeta de la familia de los Habsburgo: los hermanos de Francisco José, Maximiliano, emperador en México, fusilado por orden de Benito Juárez, Víctor, que vivía una vida disoluta. Además tenía una inclinación homosexual, por lo que fue encerrado por el emperador. Dicen las malas lenguas que no fue a causa de su opción sexual – en esa época muy perseguida, hasta con penas de cárcel -, y su mujer, Elizabeth, fue asesinada por una anarquista, lo mismo que su sobrino, en Sarajevo, por un nacionalista bosnio-serbio–, sino por manifestarse indiscreto al revelar a la emperatriz Elizabeth de Baviera, “Sissi”, las infidelidades del emperador, que no parece del todo verosímil, pues la emperatriz había decidido no tener más hijos y, en consecuencia, permitir a Francisco José mirar para otros lados, idea fatal que dejó al reino sin herederos al suicidarse Rodolfo, su único hijo varón – su mujer, Elizabeth, fue asesinada por un anarquista
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