La política exterior de un país es el reflejo de su política interna. En el caso de la VII Cumbre de las Américas, que se efectuará en la ciudad de Panamá, en apenas dos semanas, existe una tradición que se remonta dos siglos en que los países del hemisferio buscan crear un sistema político – sin mucho éxito – mediante acuerdos y alianzas internacionales. El Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar en 1826 – precisamente en la capital panameña – tuvo como objetivo sellar la independencia de las nuevas repúblicas y bloquear el retorno de las potencias europeas.



Nada
A veces las formas terminan antes de desaparecer. Las formas que se agarran al mundo en el que fueron forjadas jamás huyen rápidamente. Las formas como el Estado chileno en su matriz subsidiaria ha hecho demasiados favores para desmoronarse de un día para otro. No será rápido su derrumbamiento, pero su posibilidad ya está anunciada. Si se quiere, podríamos decir que la actual forma del Estado está terminada pero no concluida en la exhibición pornográfica de su propio reverso fáctico: su derecho se muestra como guerra, su mercado como miseria, su Estado como policía, sus dispositivos de protección, como estrategias de precarización.
No hay nada “verdaderamente quebrado” con respecto al pueblo israelí, ni la nación necesita ser reemplazada. La que necesita ser reemplazada es la impaciencia que nos lleva a la izquierda a considerar toda elección perdida como la prueba final de que nuestra democracia es una farsa, nuestro pasado es una mentira y que nuestro futuro está perdido.
Incansable, diminuto, invisible, el tiempo tiene esa extraña costumbre de estar siempre transcurriendo. Caen y caen los segunditos, que se convierten en minutos, en horas, en días y años, pronto se cumplirán 30 desde el día en que esas oscuras balas disparadas por la dictadura penetraron en el cuerpo de los hermanos Vergara. Los años se amontonan, y Luisa Toledo, su madre, sigue de pie. De pie está, aunque una pena, una pena que ya es costra en el alma, le dobla las rodillas en el silencio de las noches.
Todo proyecto político produce un grupo dirigencial, una clase política si queremos usar el argot del italiano Gaetano Mosca. Cuando el proceso político que esta encabeza se agota y comienza su declive histórico uno de los síntomas es su mutación en Casta.
La corrupción en Chile no sólo se manifiesta en las oscuras maniobras entre políticos y empresarios, que tanto han dado que hablar en los últimos meses, sino que también se manifiesta en otros ámbitos, verbigracia: AFPs, Isapres, farmacias, cuentas de luz y de agua. En esta ocasión, quiero referirme a dos entidades de servicios masivos: el Transantiago y las compañías telefónicas, que claramente caen en la corrupción, apropiándose del dinero de los usuarios de manera tramposa: ¿letra chica?, ¿libre mercado?, ¿aprovechamiento de las necesidades de la gente? Juzgue usted. Antes de ir a lo de fondo, recordar que corrupción significa vicio, alterar situaciones tramposamente, abuso, enriquecerse con dinero ajeno, ocultar información al contratar un servicio, embaucar, gatopardismo, etcétera.