El ex Presidente Lagos dijo a El Mercurio que le habían pedido que volviera “para que al menos ponga orden”. No cierra las puertas a su candidatura porque “ama a Chile” y no desea que el desarrollo del país “se vuelva a frustrar”. Días antes, luego de una cuidadosa planificación, amparada por el Ministro Jorge Burgos, visitó La Moneda y desde sus patios habló en voz alta,



Curiosa la relación que el pueblo chileno (y supongo otros pueblos también) desarrollan con sus fuerzas armadas: por un lado ellas infunden un cierto temor—mal que mal son los que tienen las armas—que se traduce en que la gente toma cierta distancia de ellas aun cuando uno sepa que su accionar está circunscrito por la institucionalidad existente. Es como cuando uno visita un zoo y se acerca temerario a la jaula de los tigres sabiendo que el animal tiene su perímetro cercado por las rejas, pero aun así, uno se acerca con cierta aprensión. Por otro lado, también está esa otra parte de la relación: la de identificación con lo que a uno le enseñaron en la escuela, eso de “las glorias militares” y entonces se da ese hilo de simpatía particularmente manifiesto en ocasiones como las fiestas patrias.


