
Si en estas simples líneas usted espera encontrar explicaciones sociológicas y/o de nivel, perderá su tiempo. Se trata sólo de reflexiones de un ignorante en la materia: yo
Archivo periodístico 2005–2019

Si en estas simples líneas usted espera encontrar explicaciones sociológicas y/o de nivel, perderá su tiempo. Se trata sólo de reflexiones de un ignorante en la materia: yo
La izquierda latinoamericana eligió diversos caminos a partir de la segunda mitad del siglo XX. Bajo el ejemplo del éxito de la revolución cubana y la inspiración del Che Guevara la izquierda, en la mayoría de los países de América Latina adoptó el camino de la vía armada foquista y guerrillera como una forma de combatir tanto las dictaduras de derecha, como las democracias centristas o este mismo signo político.

Comprendo perfectamente el motivo por elcual el poder político mediante sus organizaciones paramilitares, dependientes del gobierno hondureño, ha decidido acabar con la vida de Berta Cáceres. Igualmente no me llama la atención el silencio cómplice de quienes piden respeto por los derechos humanos en América Latina, se declaman demócratas y no levantan su voz cuando se trata de una dirigente de organizaciones populares, cuya labor era reconocida internacionalmente.

La última encuesta Adimark, publicada en los primeros días de marzo, demuestra que todos los partidos tradicionales – incluida la Democracia Cristiana – ocupan los últimos lugares en la calificación de los partidos políticos – con bajísimo nivel de aceptación por parte de los ciudadanos – y, por el contrario, agrupaciones nuevas como Revolución Democrática y el PRO tienen buena acogida entre los encuestados.

Los resultados del ”Supermartes” parecen haber sepultado el “nuevo sueño americano” que, con Sanders a la cabeza, prometía ahora hacer entrar al capitalismo de los EEUU en una especie de réplica del Estado de Bienestar existente en los países nórdicos de Europa.

Chile necesita una revolución para que el poder cambie de manos: de las de la oligarquía a las del pueblo. Las reformas por bien intencionadas que sean, resultan insuficientes. Más aún cuando solo persiguen afinar el sistema sin afectar los privilegios de la elite y ciñéndose a una Constitución de matriz autoritaria y oligárquica. Así lo han demostrado los regímenes neoliberales del último cuarto de siglo. La institucionalidad -que fundó el terrorismo de Estado- bloquea el camino de la democratización y del saneamiento moral del país. Esos objetivos son tarea de una revolución. De un proceso social, político y cultural que supere al tímido reformismo socialdemócrata o liberal.

La presencia y el avance del candidato Donald Trump en su nominación presidencial dentro de las filas del Partido Republicano no tiene nada que ver con una supuesta astucia política, con algún planteamiento o alternativa seria, ni menos con la millonaria herencia heredada de su familia.

En 2015 escuchamos reiterativamente en la TV a opinólogos formados en las Escuelas de Negocios emitir pomposas sentencias económicas basadas en nuestras estadísticas. Cuando se estudiaba economía en las Facultades de Ciencias Económicas se nos enseñaba que para hacer diagnósticos y proyecciones económicas serias había que contar con estadísticas precisas, confiables y continuas. Eso ya no importa en Chile, donde hemos llegado a la originalidad de decidir por definición que los chilenos somos 18 millones.

Cada vez que se menciona la palabra Opus Dei (obra de Dios en latín) probablemente aparezcan en nuestras mentes imágenes de personas muy conservadoras y ligadas a las clases más poderosas de nuestro país. Lo cual, en gran parte, es cierto.

Hace poco cruzó la escena otra andanada descalificadora de los gobiernos “progresistas” latinoamericanos, que incluyó artículos redactados en apropiado izquierdolés. Con variopintos matices, se resumió en dos supuestos cortados a la medida: que ellos no convirtieron su llegada a Palacio en sendas revoluciones socialistas, y que se limitaron a mejorar la repartición social de los beneficios del sobreprecio de las commodities, mientras este duró. De tales alegaciones ya nos hemos ocupado, incluso antes de esta última salva.