
La decisión política de seguir postergando la consolidación de una Carta Fundamental verdaderamente democrática entraña, ciertamente, el encantamiento general de la clase política por la institucionalidad autoritaria definida por la Constitución de 1980, salvo con algunas enmiendas que puedan ser acordadas por algún gobierno de turno y el Congreso Nacional.

Pablo Longueira ha declarado que el estar obligado a acostarse temprano, debido a la presión domiciliaria nocturna decretada por un juez, le permite – creo yo – experimentar buenos sueños en vez de escuchar voces de ultratumba, como las que profería su mentor, Jaime Guzmán Errázuriz, desde el cielo de los momios, donde hay un Cristo disfrazado de milico romano, y un evangelio ad hoc que se acomoda a los poderosos y autoritarios. ¡Bienaventurados los ricos que dan pega a los rotosos subversivos e inútiles, así sea con sueldos “reguleques”!
Recurrimos a la palabra cambalache del tango argentino compuesto en 1934 por el gran Enrique Santos Discépolo para describir un intento comercial absolutamente obsceno que se refleja en una noticia publicada el 5 de noviembre de 2016en el diario El Mercurio.
Ocurrió lo peor. El desconcierto era total entre los analistas y periodistas que analizaban en directo el cómputo final. Los pronósticos daban por ganadora a Hillary Rodham Clinton por un estrecho margen. Pero lo inesperado se produjo. Donal Trump, el candidato del Partido Republicano logró superar la cifra mágica de los 270 “grandes electores” en la carrera presidencial más reñida de la historia estadounidense.
La fronda plutocrática viene sufriendo una crisis de confiabilidad desde las elecciones presidenciales de 2009: la Concertación estaba segura de haber recibido el poder por gracia divina. El quiebre entre autoritarismo y democracia le garantizaba el triunfo sobre la derecha y, sobre todo, el mantener en el aislamiento y el mesianismo a los sectores de izquierda, especialmente al Partido Comunista como su fuerza principal.

Si EE.UU. desea redefinir su política exterior, el candidato republicano Donald Trump encarna ese ideal.
Triunfo del Frente Sandinista con el cro. Daniel Ortega en las elecciones presidenciales y legislativas de Nicaragua.