Ayer, 25 de enero, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó tres órdenes ejecutivas – una especie de decretos-leyes a la norteamericana – referidas a la inmigración, por las cuales se abre el camino a la construcción del muro en la frontera sur del país, entre Estados Unidos y México. Por otra parte, proponía penas de prisión a los delincuentes en vía de extradición y a los indocumentados (para este facho son lo mismo) eliminando la posibilidad de que pudieran esperar su deportación en libertad. También planteó eliminar los aportes federales a las “36 ciudades-santuario”, es decir, aquellas que protegen a los indocumentados., entre las cuales se encuentra Nueva York. Prohibir el ingreso de musulmanes.
Viendo en Telesur los discursos de los jefes de Estado y gobierno en la quinta Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), en República Dominicana, era inevitable pensar en Bolívar, San Martín, Martí, Fidel y Chávez, que soñaron y lucharon por ver unida nuestra región en una comunidad de naciones. Para decirlo con palabras de Martí en Nuestra América: andando
En los próximos días, el presidente de México y algunos de sus secretarios de Estado serán los primeros en cruzar de manera oficial el muro, virtual hasta ahora, de la ignominia. Según anunciaron al pueblo, van decididos a defender la soberanía nacional, la independencia económica y política de México, así como toda su estrategia para mantener la apertura comercial y la globalización a cualquier costo si es necesario.
Nuestras actuales autoridades (al igual que las de ayer y anteayer), sufren de un severo déficit atencional, amén de ser soberbiamente deslenguadas. De ello no hay duda alguna. Para certificar lo dicho podría llenarse un par de páginas con recordatorios de las declaraciones explicitadas por algunos miembros del gabinete de la Presidenta Bachelet, así como también con los comentarios y afirmaciones hechas por conocidos dirigentes de las distintas tiendas políticas.
Sin ir tan lejos, el muro que pretende construir Trump no detendrá la inmigración forzada de latinoamericanos, porque se debe a la política externa de Estados Unidos y su injerencia en América Latina. Primordialmente. El asedio constante, la intromisión en asuntos internos de otros países que toma como propios. El saqueo despiadado en tierras que siempre ha vulnerado a su antojo.
El Frente Amplio anuncia nombres de posibles candidatos parlamentarios y el diputado Jackson avanza sus gestiones para las presidenciales. Habrá que agradecer tamaña deferencia.
Hemos ingresado en un escenario inestable, sin posibilidades de alcanzar metas de corto plazo ni de trazar proyecciones. La idea del futuro como autopista de alta velocidad, acaso como un oscuro y frío túnel que pese a su longitud tendría necesariamente una salida luminosa, una recompensa por el trabajo y su sacrificio denominada ya sea progreso, modernidad o desarrollo, tiene hoy más características de mito que de armazón ideológico. En algún momento tras la postmodernidad caímos en un pantano que ningún discurso, ni político ni histórico, ha conseguido secar. Esos relatos del capitalismo de última generación, de globalizadores tardíos y socialdemócratas conversos, se han estrellado con una realidad perfilada por los efectos catastróficos de sus construcciones utópicas.
Las manifes taciones de rechazo al ahora Presidente de Estados Unidos tuvieron una masividad y diversidad muy superior a la pronosticada: no sólo se llevaron a efecto en las principales ciudades norteamericanos, sino que también abarcaron sesenta países del mundo. Las mujeres, con gorras rosadas, querían mostrar el simbolismo de su poder femenino.
Aún cuando no lo crean, el discurso de Trump fue para mí esperanzador… y lo que aquí me propongo consignar son los motivos que, paradójicamente, me alentaron para recibir con optimismo sus palabras. No se sorprendan ni se escandalicen. Léanme primero, por favor, para que no me malinterpreten sacando conclusiones precipitadas.
Al asumir su mandato el Presidente Trump ha retirado finalmente a los EEUU del TPP. El Acuerdo Transpacífico negociado a espaldas de tod@s l@s chilenos con los norteamericanos y otros países subordinados ha muerto. Lo contradictorio y sorprendente es que el gobierno de la Presidenta Bachelet defienda con tanto ardor un “libre comercio” que no es tal e insista en defender el actual y fracasado TPP cuya base es la des-regulación,la privatización y la acumulación de excedentes en los países del norte con una mayor concentración de poder para las grandes empresas y corporaciones transnacionales.