Esta semana, por un recurso de protección que presentamos, la Corte Suprema emitió su fallo encontrándonos la razón. El fallo reconoce argumentada y claramente: que la intervención desde el centro del país a la Universidad de Aysén fue arbitraria, es decir carente de fundamentos, y por lo tanto ha sido declarada ilegal. Esa ilegalidad llevó a la Corte a anular el decreto con el que fui removida del cargo de rectora en agosto del año pasado.
Conferencia Internacional “El Capital de Marx a los 150 años de su publicación:
«En una guerra siempre pierden los mismos» es una frase que se deja oír en una escena de la película española «Soldados de Salamina» y refleja lo que ha sido una constante en cada conflicto bélico que se produzca en cualquier lugar de nuestro planeta; es decir, pierden aquellos que tienen la desgracia de no contar con los recursos suficientes para no ser víctimas de la violencia y de la destrucción desatadas.
La derecha chilena es una de las más ridículas, populistas y reaccionarias del mundo: la Unión Demócrata Independiente (UDI), junto con tener el récord de dirigentes formalizados e investigados por la mezcla entre política y dinero, incluso uno de los ancianos “coroneles” ya condenado por la justicia, Jovino Novoa – hoy dirige el Instituto de Estudios Libertad y Desarrollo – este Partido, sin asco, defiendo aún la cruel tiranía de Augusto Pinochet.
Al parecer, a ciertos países del continente americano ya no les basta tener que enfrentar las lacras del terrorismo y del narcotráfico, mismas que tienen en las cuerdas a varios gobiernos de América latina –México, Colombia, Venezuela son ejemplos de ello- pues ahora decidieron sumar a la lista de “enemigos del Estado” a cientos de cibernautas y a algunos periodistas, especialmente aquellos que desarrollan su actividad en la prensa escrita, aunque también unos cuantos que laboran en televisión y radio se encuentran en la mirilla del arma que usan los Estados hoy día para combatir no ya a los delincuentes sino, fíjese usted, a quienes a su vez combaten la corrupción que se apoderó de muchos políticos y de no pocas autoridades.
En el lenguaje de la política, resulta muy habitual reconocer los atributos del liderazgo en los gobernantes más destacados. Un buen líder es el que es capaz de convencer al pueblo o a sus seguidores respecto de lo que él o ella piensa y le conviene al país.
Como bien lo dice Jean Jacques Rousseau – nadie ha probado lo contrario – la democracia substantiva es asunto de ángeles, pues la democracia supone igualdad, y el capitalismo consagra la más profunda desigualdad entre los hombres.
La política de Trump contra Cuba no se explica porque Cuba sea hoy un país adversario, que afecte la política norteamericana en la región.
Estados Unidos, especialmente a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, ha tenido un dominio muy amplio sobre buena parte del mundo, incluyendo el resto de América, las costas del Océano Pacífico, Europa Occidental y buena parte de Asia.
En las elecciones parlamentarias del domingo pasado se registró un récord absoluto de abstención de 51.02 por ciento y un alud de votos blancos y nulos. Por lo tanto Macron, aunque formalmente obtuvo algo más de 32 por ciento, no representa en realidad sino al 16 por ciento y muchos de sus electores –emigrados de la derecha liberal del Partido Socialista, de los reaccionarios pero no fascistas simpatizantes de Le Pen y de los conservadores laicos de los republicanos– podrían volver a sus antiguas aglomeraciones. En la cuarta economía y potencia nuclear capitalista uno de cada dos ciudadanos repudia las elecciones, las instituciones y los partidos aunque no sabe qué oponerles y cómo canalizar su asco y su rabia. ¡Qué lejos estamos de un triunfo de Emmanuel Macron y de la formación de una mayoría parlamentaria!