El sistema capitalista llegó para quedarse, y como si ello no bastara, se ha transformado casi en un “civilización”, como apunta el economista y periodista español Vicente Verdú. Con tal afirmación se puede aventurar que el ‘pueblo’, concepto que en política alguna vez fue fácilmente comprensible, devino en una masa de consumidores compulsivos que es parte sustantiva –uno de los pilares– del sistema económico imperante.

En pocos días más, Chile tendrá una elección que resultará en un gran y enorme absten cionismo electoral. Tal vez más de un 70% de la masa electoral con toda razón decida que el acto eleccionario próximo es una vulgar y gigantesca farsa organizada por los ricos y los políticos que los apoyan. Por lo tanto, esto será un oprobio y una cruel burla para la inmensa mayoría de pobres que conforman el país.


Es posible que el candidato de derecha Sebastián Piñera triunfe en las próximas elecciones presidenciales. ¿Cómo ha llegado a producirse esto?, en un país como el nuestro.
Mientras a nosotros, los informativos corporativos nos bombardean con noticias sobre Venezuela: que la hambruna, que la dictadura de Maduro…, en el resto del continente se vive la embestida del neoliberalismo.
Una resumidísima lista que simboliza el nuevo “mundo Trump” que llegó a la Casa Blanca, estilo ratificado por el nivel de desaprobación más alto de la historia presidencial (60% de rechazo, según casi todos los sondeos). A continuación, un resumen de algunas pistas sobre las razones.
El Tardofranquismo sería hijo del Tejerazo o golpe blando de 1.981 en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron “invitados” a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el establishment asociado al sistema monárquico, al sistema político bipartidista y a la “unidad indisoluble de la nación española” y estaría plasmado en la todavía vigente Constitución de 1.978, Carta Magna que estaría blindada ante cualquier cambio institucional que se pueda producir en el Estado español con lo que se cumpliría una vez más el testamento de Franco : “Todo está atado y bien atado”.