
Con el incendio del techo de la Catedral de Notre Dame las obras del gran escritor, Victor Hugo, se han vuelto a poner de moda. Los funerales de Victor Hugo, que tuvieron lugar el 1º de julio de 1885, congregaron más de un millón quinientas mil personas, (para la época, un verdadero record). El gobierno burgués de la III República quería evitar que los obreros y, sobre todo, los anarquistas se apropiaran del entierro, razón por la cual se decretó día laboral normal solamente para los obreros. El funeral fue una verdadera fiesta orgiástica, pues acudieron en masa entre otras, las prostitutas de París.








