La situación de PPK se había convertido en un verdadero tormento. Antes de dar a conocer los videos donde aparecían Kenji Fujimori, Bienvenido Ramírez y la primera ministra, Mercedes Araos comprando congresistas y ofreciéndole obras en sus respectivas regiones, la oposición contaba con 84 votos, es decir, le faltaban tres votos para formar la mayoría de 87 requeridos según la Constitución, pero luego de difundirse los videos llegó 104 congresistas a favor de la vacancia, por consiguiente, no le quedaba otra salida que la de presentar su renuncia al Congreso.
Para empezar, el nombre de “guerra del Pacífico” es completamente falso, más adecuado sería denominarla como la “guerra del impuesto de diez centavos” o “la guerra del salitre”. Su origen y desarrollo es meramente económico: el gobierno de Aníbal Pinto estaba sufriendo la peor crisis económica del siglo XIX y, para evitar el default tuvo que terminar con el patrón oro y reemplazarlo por el papel moneda; el Perú también estaba en crisis por lo cual se vio obligado a nacionalizar el salitre; los bonos peruanos estaban completamente devaluados. Es cierto que, además, existían intrigas diplomáticas con los vecinos, en especial el Tratado secreto entre Perú y Bolivia.
Es un lugar común en los personajes políticos el recurrir a la historia como jueza. Fidel Castro, al respecto, escribió “La historia me absolverá, en el juicio en su contra, llevado a cabo por los tribunales de Fulgencio Batista.
Para mí, el Estado será siempre el Leviatán, y mi utopía es sea en su extinción, sea en la destrucción, (Marx o Bakunin, respectivamente). Todo poder conlleva la represión y la corrupción, por lo tanto, mi sueño – aunque impracticable – es una sociedad sin dinero y sin ejército.
El 15 de marzo del presente año el Congreso peruano aprobó, con 87 votos, a favor de la discusión, 15 votos en contra y 15 abstenciones, de un total de 117 congresales presentes, la posibilidad de tramitar la vacancia de Pedro Pablo Kuczinski.
En un régimen presidencialista ser oposición en una ardua tarea: el Ejecutivo tiene poderes, que podríamos llamar absolutos, reduciendo al Congreso a su más mínima expresión. La monarquía presidencial conlleva un grave peligro para la democracia, pues si el rey o la reina devienen en un ser desastroso, o bien, a causa de una baja moral o una ética discutible, terminan por hundir la democracia, (es el caso del Presidente Kuczynski, en Perú).
Jaime Campos ha sido el ministro más descriteriado del Gabinete de Michelle Bachelet, y para ostentar este récord hay que hacer muchos “méritos”; por su parte, Michelle Bachelet tuvo muy mal gusto para elegir sus secretarios de Estado. En medio de esta intriga, la Presidenta ha quedado en muy mal pié, pues nadie puede explicarse cómo una mandataria con tanto poder que le confiere la Constitución – como monarca elegida – no exigió, de inmediato, la renuncia de este secretario de Estado que se negaba a obedecerla, que puede deberse a una notable debilidad de carácter, o bien, temor a su ministro, también miedo a los militares.
Creer que el patriotismo consiste en llevarle el amén al Presidente y al ministro de Relaciones Exteriores de turno me parece una insensatez: la política internacional no tiene que ser forzosamente ser una política de Estado y rendir culto a un pensamiento único. Que se reúnan los ex Presidentes y ex Cancilleres cada vez que Chile tenga un conflicto no es óbice para avalar una pésima política internacional del Hotel Carrera.
El domingo, 11 de marzo, se elegían 176 Representantes y 102 Senadores. En la Cámara Alta, Uribe obtuvo la mayor votación individual, con más de 800 mil votos; le siguió el Ecologista Verde, Antana Mockus, con cerca de 500 mil sufragios; por partidos políticos, en Centro Democrático obtuvo 16,41%, con 19 senadores; el Centro Radican, del candidato Germán Vargas Lleras, con un 14,7%, y 16 senadores; le sigue el Partido Conservador, 15 senadores; el Partido Liberal, con 14 senadores; el Partido de la U, con 14 senadores; lo Verdes, con 10 senadores; el Polo Democrático, con 5 senadores; el Partido de la Decencia, (apoya a Petro); la gran derrotada, el Partido FARC, con sólo 85 mil votos, (sumaría cinco que le concede el Acuerdo de Paz).
