
El que fuera director de la Dirección de Inteligencia Naciona -DINA-, Manuel Contreras Sepúlveda, se encuentra grave en el Hospital Militar, en la comuna de La Reina, tras sufrir complicaciones en su estado de salud. Fuentes de Gendarmería confirmaron que el responsable de terribles violaciones a los derechos humanos se encontraba hospitalizado desde hace varios días en el recinto sanitario debido a complicaciones de salud.
El jefe de la bancada de diputados DC, Ricardo Rincón, informó este martes que pidieron al Ministro Secretario General de la Presidencia, Marcelo Díaz, que gestione la calificación de urgencia al proyecto de ley ingresado en el 2010, que busca permitir la degradación militar de los uniformados involucrados en crímenes de lesa humanidad.
El senador del MAS Alejandro Navarro se refirió a la relación que por estos días se vive al interior de la Nueva Mayoría en medio de la tensión por el llamado segundo tiempo. “Aquí cabe reconocer errores. Faltó trabajo prelegislativo en la reforma educacional y un error no se resuelve con otro error”.
En los últimos días hemos recordado con inmensa tristeza los cuerpos incendiados de Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas de Negri. Carmen Gloria se salvó de la muerte, pero aquel día la acompañó durante toda su vida, sus huellas, la imagen de su compañero asesinado, la impotencia de la impunidad y el silencio. Esto nos ha llevado a rediscutir nuestro pasado y la derecha se defiende haciendo un símil entre este crimen y el del matrimonio Luchsinger, definiéndose ahora, felizmente, como respetuosa de los derechos humanos.


El presidente del Senado, Patricio Walker, tras sostener una reunión con Carmen Gloria Quintana, dijo que “a nombre del Estado de Chile, de miles de chilenos, y más allá que nosotros luchamos juntos en contra de la dictadura, creo que tenemos que pedirle perdón y a través de ella a muchas víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos”. 
El cambio de rumbo del gobierno, anunciado y denominado por Michelle Bachelet “realismo sin renuncia”, no es otra cosa que la vuelta a la comodidad de la inercia, al cauce conocido, a la gobernanza bajo familiares estructuras. No es un giro, ni un golpe de timón, y posiblemente menos un simbólico tercer gobierno de Bachelet. Este relajamiento, que es entrega y capitulación tras los breves esfuerzos e intentos de reformas, nos llevará en la inmediatez y en el corto plazo a las viejas políticas de los consensos.