Y quién iba a creer que iba a llegar el día, el tan esperado día, en el que la Unión subordinaría sus anhelos de limpieza racial, sábanas de fieltro bordadas y cantaritos de porcelana china para decorar completamente un living-comedor (con su respectivas vitrinas, cielos rasos pulidos, cuelgas de fibras vegetales y un regio cuadro de Pinochet) a fin de rebelarse contra el sistema capitalista. Un sistema promovido descaradamente en desmedro directo de la clase obrera, que también, por si no lo sabía Usted, está compuesta de personas que asimismo son seres humanos. Cacarean y cacarean como gallinas de las de hacer cazuela, rique incluido. De ahí que en el aire viciado de la Unión se repita de forma constante: me rebelo.
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