Desde que la Unión Europea fue duramente golpeada por la crisis de la deuda y que varios países se sienten ahogados por sus acreedores, la perspectiva de una cesación de pagos aparece en el horizonte. Una mayoría de economistas de derecha y de izquierda considera que se debe evitar el no pago de la deuda. La Troika otorgó créditos por la vía urgente a Grecia (mayo de 2010), a Irlanda (noviembre de 2010), a Portugal (mayo de 2011) y a Chipre (marzo de 2013) bajo el pretexto de evitar una cesación de pagos que habría tenido, dicen, efectos catastróficos para las poblaciones de esos países. Sin embargo, encontramos en varias investigaciones económicas sólidos argumentos a favor de la decisión de suspender el pago de la deuda. Además, actualmente, es difícil negar que las condiciones que acompañaban a esos créditos, así como el aumento de la deuda, afectaron en forma dramática a esos pueblos, comenzando por el griego. Es el momento de comprender que una suspensión del pago de la deuda puede constituir una elección justificada.
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