¿Quién podría desmentir lo obvio? Fernando Villegas es una vieja menopaúsica; en su caso no cabría hablar de andropausia, pues, aun cuando posee órganos masculinos, su performance televisiva, por lo general, responde mucho mejor al estereotipo de esa dama añosa y mañosa; cursi y miradora en menos, que tan bien representa al arribismo criollo. Y no cualquiera. Villegas está rodeado de ese halo de mañas que se ‘perfeccionan’ con los años: se vuelve más tolerante con las cosas que antes lo agobiaban, como el libertinaje sexual y las injusticias del capitalismo, y mucho más intolerante con aquello que pasa frente a sus narices como diverso y difuso, y por tanto, peligroso, como lo popular y lo folclórico; mucho más intolerante con los márgenes políticos y la disidencia.
Augusto Pinochet fue el principal responsable de las maniobras de encubrimiento de uno de los peores crímenes del régimen, conocido como el caso Quemados, según indican cinco cables confidenciales del Gobierno de Estados Unidos que publicará este viernes el National Security Archive.
Ante los acontecimientos conocidos por todo el país, como red ciudadana de DD.HH., declaramos:





