La jueza argentina María Servini, que investiga crímenes de la dictadura de Francisco Franco, adelantó hoy su intención de viajar a España este año o principios de 2016 para tomar declaraciones indagatorias a 17 imputados.
Archivo periodístico 2005–2019
La jueza argentina María Servini, que investiga crímenes de la dictadura de Francisco Franco, adelantó hoy su intención de viajar a España este año o principios de 2016 para tomar declaraciones indagatorias a 17 imputados.

E l más irreparable de todos los destinos, un padre sirio que perdió a su hijito porque no lo pudo salvar de la volcadura del bote en el que iban frente a las playas europeas, fue la escena que despertó por unos días a una parte –la parte minoritaria, si no me equivoco– de la conciencia europea frente a los saldos de su propia política en África y el Cercano Oriente en las últimas décadas. La estampida reciente de migrantes que intentó cruzar el Mediterráneo o ingresar a través de los Balcanes es el corolario no sólo de un sinnúmero de intervenciones dedicadas a propiciar guerras civiles en una decena de países (Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Siria, El Congo en estos días, entre otros), sino una forma peculiar en que los países industrializados aseguran una de sus principales fuentes de bienestar para sus poblaciones.

Chile se encuentra actualmente negociando el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), el que hasta ahora ha sido negociado en absoluto secreto y a espaldas de la ciudadanía, cuya adopción implicará la violación de derechos humanos que el Estado está obligado a reguardar.

“La demanda marítima boliviana es también buena para el pueblo chileno, la soberanía se reforzaría, se dignificaría, estoy seguro de eso” fueron las palabras de Esteban Silva Cuadra, presidente ejecutivo del Movimiento Socialista Allendista en relación al fallo del tribunal de La Haya, en el cual 14 magistrados votaron a favor de la competencia de la corte para seguir con la demanda marítima presentada por Bolivia.

Más allá de las resoluciones jurídicas de la Corte de La Haya o de estrategias políticas y comunicacionales de sus respectivos gobiernos, consideramos una necesidad ineludible la reanudación del diálogo entre Chile y Bolivia, en torno a una real política de integración entre nuestras naciones y respetando los intereses territoriales de cada uno, para establecer una paz duradera y mutuamente beneficiosa.
El pasado 9 de septiembre, un grupo de diputados del partido Demócrata Cristiano presentó un proyecto de ley que busca establecer medidas de reparación a las victimas de violaciones a los derechos humanos.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció el jueves en La Paz su decisión de acercarse “personalmente” a su homóloga chilena, Michelle Bachelet, para comenzar el diálogo con ese país y retomar una amistad abonada en el periodo 2006-2010, horas después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenara la prosecución del juicio marítimo boliviano a Chile, en La Haya.

El papa Francisco llamó hoy en la Asamblea General de la ONU a la protección del medioambiente como un elemento clave para garantizar en el planeta la inclusión política, social y económica. En su intervención ante la plenaria de los 193 países miembros de la ONU, el Sumo Pontífice señaló que existe un estrecho vínculo entre la destrucción de la naturaleza por los poderes y ambiciones desmedidos y la exclusión.
El juez Alejandro Solís fue sin duda uno de los magistrados que más se empeñó en hacer justicia en los casos de violaciones a los derechos humanos. De hecho, como Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, sentenció a algunos de los más despiadados torturadores y asesinos que sirvieron a Pinochet, entre ellos: Manuel Contreras, Miguel Krassnoff, Marcelo Moren Brito, Raúl Iturriaga Neumann, Basclay Zapata, Fernando Laureani y Álvaro Corbalán. El ministro también tuvo una actuación judicial decisiva en casos como Tejas Verdes, Patio 29 y el crimen del general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires. Algunos casos fueron emblemáticos y sirvieron para sentar precedente respecto a los detenidos desaparecidos y la no aplicación de la Ley de Amnistía dictada por la dictadura para dejar impunes las violaciones a los derechos humanos. Tal fue el caso del militante del MIR, Miguel Ángel Sandoval Rodríguez, secuestrado por la DINA, el 7 de enero de 1975, y llevado a Villa Grimaldi.
Javier Rebolledo antes había publicado, bajo el mismo sello, La danza de los cuervos. El destino final de los detenidos desaparecidos y El despertar de los cuervos. Texas Verdes, el origen del exterminio en Chile, trabajos de investigación que dan cuenta de los centros de detención donde se torturó, asesinó y desapareció a miles de chilenos tras el golpe militar de 1973. Los protagonistas de aquellos libros fueron los servicios de seguridad encabezados por la DINA, el siniestro aparato represor creado por Manuel Contreras para encargarse de la persecución de los militantes de la Unidad Popular, poniendo especial énfasis en el MIR y el Partido Comunista. En esta ocasión, los protagonistas son los cómplices civiles de la dictadura, que ampararon los crímenes y colaboraron con los militares, suministrándoles diferentes tipos de ayuda.