
CUANDO SE TRATA de las noticias sobre Arabia Saudí, la ejecución de Nimr al-Nimr –clérigo chiíta opositor– ha encabezado recientemente los titulares de la prensa; poco asombro ha habido. Está claro que el avejentado rey Salman bin Abdulaziz al-Saud y su hijo favorito –de 30 años–, Mohammed bin Salman, el nuevo ministro de Defensa que ya ha involucrado a su país en una clásica guerra-atolladero en Yemen, han hecho todo lo posible para que la muerte del clérigo se convierta en una provocación regional.




Un fantasma que asusta a sus contrincantes y que por el momento ha tomado por asalto el Partido Republicano, siete enanos que afirman ser príncipes oscuros, una reina con deja vu (quien hoy enfrenta otro posible escándalo), un socialista que está alarmando a los guardianes del orden actual acusándolo de ser
La Coordina dora
El ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa Latorre, acusó a los militares (r ) Sergio Orlando Vallejos Garcés, Juan Bautista Labraña Luvecce, Héctor Mauricio Villablanca Huenulao, Juan Carlos Concha Belmar, Manuel Reinaldo Canales Valdés, Manuel Rafael Campos Ceballos y Gabriel Alfonso Dittus Marín como autores del delito de homicidio calificado de Arturo Alejandro Navarrete Leiva, perpetrado en la comuna de Temuco, el día 11 de octubre de 1973.
El costo político de una restauración neoliberal en cualquiera país latinoamericano sería grave y generaría una resistencia popular capaz de provocar una crisis social que trascienda el neoliberalismo y el neodesarrollismo.