Ante las profecías del “Fin del mundo”, inspirada en una cierta lectura del calendario Maya, lo que llama la atención es el modo cómo los medios de comunicación son capaces de construir una noticia basados en cualquier pretexto. Como una bola de nieve, la “Híper Industria Cultural” ha logrado que en todos los rincones del planeta la muchedumbre espere con temor el solsticio de diciembre 2012. Hollywood se ha encargado de diseminar imágenes apocalípticas, mientras la televisión multiplica sus reportajes al respecto. El apocalipsis es, después de todo, un muy buen negocio para los medios y el turismo.
La Fundación Defendamos la Ciudad criticó al denominado Consejo de Ministros para la Sustentabilidad por no haber declarado ayer jueves como Santuario de la Naturaleza las 31 hectáreas de las dunas de Concón, solicitadas formalmente por el Ministerio de Medio Ambiente y el Consejo de Monumentos Nacionales. Los ministros sucumbieron ante las presiones del sector privado, especificamente de la empresa Reconsa, dueña de todas las dunas, y solo declararon 10 hectáreas como Santuario.
Ya que se va acabar el mundo, que su final comience donde nace el sufrimiento de muchos, para el regocijo enfermizo de unos pocos. Y que llegue hasta ahí.
El fallo del CIADI ordena pagos de indemnización y de costas de un litigio de más de una década y la apertura de un nuevo arbitraje para fijar el monto de una indemnización que debe superior a simbólicos 10 millones de dólares pagados en 2005 por el gobierno de Ricardo Lagos a unos “falsos propietarios”.
El 21 de diciembre de 2012, día que marcara el fin del mundo según algunos, el grupo de hacktivistas Anonymous planea realizar un golpe para preparar un cambio a nivel mundial. Para eso han desarrollado el Proyecto Mayheim que se realizara el 21 de diciembre a la hora del solsticio. Este proyecto busca hacer público la corrupción de los gobiernos y de las empresas. Para entender mejor este proyecto es importante conocer su naturaleza y la de Anonymous.

