
Gilda entiende que ella es mejor que sus colegas del mundo de la limpieza porque ella sí se solidariza con las profundas inquietudes espirituales de Patroncito: él dice que el país mejorará con la venida de Pablo Longueira. Si falla Longueira siempre puede ser Allamand, sí, bueno, aunque Allamand estuvo en Cuba y ha hablado muy bien del dictador, eso arruina la imagen externa, uno debe verse bien. De ahí que uno prefiera a Longueira y sus oscuras manchas grisáceas alrededor de los ojos, su bailoteo en el reciente espectáculo del Circo güé tripantú con Andrea Molina, su nueva voz suavecita como si estuviera a punto de susurrar alguna marranada en el lecho… ¡Gilda no deberías leer tanta novela del corazón! ¿Por qué lo haces, hija mía?…
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