
Es prácticamente imposible contener la indignación que provoca en la Humanidad el descaro de un sujeto que miente diciendo “soy inválido” para así conseguir limosnas. ¡Dios mío! Porque si hay algo que caracteriza al alma nacional es su intrínseca misericordia y empatía para con el ciego y el sordo. Y el mudo. La Familia Chilena, completamente indignada, se reúne en torno al enorme televisor cuya pantalla a veces ha recibido gloriosa la cabecita de mamá luego del correspondiente empujón de papá que los niños de vez en cuando presencian, qué más da, la vieja le echó sal a la sopa sabiendo que el viejo es hipertenso. ¿Y qué hace la Familia Chilena, completamente indignada, reunida en torno al enorme televisor? La Familia Chilena se crispa. La Familia Chilena se conmueve.
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