La reciente muerte del presidente venezolano, comandante Hugo Chávez, volvió a poner sobre el tapete la duda acerca del origen y causas de enfermedades letales que, sorpresivamente, atacaron a prominentes líderes de la izquierda latinoamericana. El gobierno bolivariano de Venezuela anunció recientemente que iniciará una profunda investigación científica para tratar de encontrar la verdad sobre el agresivo cáncer que le quitó la vida al indiscutible líder latinoamericano, en momentos en que se disponía a cumplir un nuevo mandato popular de gobierno, después de ganar abrumadoramente en las elecciones de octubre pasado.
Víctimas de abusos sexuales que acusan al jerarca de la Iglesia Católica de México de encubrir a pederastas, entre ellos a Marcial Maciel, publican en internet una misiva enviada a Nunciatura Apostólica local donde aseguran que no se puede permitir que “gentes implicadas en procesos legales (…) sean llamadas a asistir al Cónclave. No pueden votar.


Si las ocho propuestas mínimas sobre desarrollo rural no llevaran las firmas de los delegados de las FARC-EP, se podría pensar que fueron elaboradas por un funcionario de Naciones Unidas. Comida, agua y ambiente sano, tres ideas que tienen con los pelos de punta al presidente de Fedegán y sus seguidores.

Chávez señaló nuevos caminos para las viejas aspiraciones de un mundo mejor de los latinoamericanos. Primero, hizo despertar a Venezuela del letargo social, político y ético de 40 años de traición socialdemócrata (Acción Democrática, AD) a los principios de la Junta Patriótica, alianza popular que en 1958 logró expulsar al dictador militar Marcos Pérez Jiménez.
Con el esperado desenlace de esta verdadera crónica de una muerte anunciada que representó la lucha de Hugo Chávez contra su agónica enfermedad (¿espontánea o inoculada?), ha quedado, una vez más, en evidencia la descarada misión propagandístico-desinformativo cumplida por un amplio y mayoritario sector de los medios de comunicación españoles, dominantemente conservadores, en relación con la figura y obra del carismático líder venezolano.
Caracas.- Gustavo Salas, de oficio vigilante y cabello completamente blanco, espera pacientemente el cortejo fúnebre, a un costado de su esposa. Cuando pasa el ataúd cubierto por la bandera –y mientras se oyen las notas del himno nacional venezolano en el vozarrón de Hugo Chávez–, Gustavo y su mujer agitan los brazos en señal de despedida. El hombre no puede más. Se echa hacia atrás, se pega a la pared y comienza a llorar, desconsolado.
En Venezuela ya han empezado los actos de despedida de Hugo Chávez, fallecido el martes a la edad de 58 años por un cáncer que pudo más que él. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) de Venezuela comenzó este miércoles la despedida al fallecido presidente con 21 cañonazos de salva a las 8.00 hora local y anunció que “luego sonará un cañonazo cada hora” hasta que sus restos sean inhumados el próximo viernes.