
Hace exactamente dos años cuando el mundo aún no dejaba de sorprenderse ante los eventos suscitados a partir de la primavera árabe, seguida de las multitudinarias manifestaciones en Grecia, Portugal y de los “indignados” de España, un periodista del diario El País, Juan Arias, se preguntaba en dos artículos por qué en Brasil no existía un movimiento como el de los indignados, inclusive con todos los casos de corrupción que diariamente abarrotaban los noticiarios de radio y televisión.1


El ex contratista y ex agente de las agencias de Seguridad Nacional y Central de Inteligencia (NSA y CIA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden, quien a principios de este mes filtró la existencia de una amplia red de espionaje estadunidense en Internet, busca asilo en Ecuador, anunció hoy el gobierno de ese país sudamericano, después de que Hong Kong le permitió abandonar su territorio, pese a los esfuerzos de Estados Unidos por extraditarlo debido a cargos de espionaje.





