
Las pérdidas que han registrado este año los ahorros de los trabajadores en el sistema financiero local y mundial son una expresión más del sometimiento de los chilenos a las decisiones de las élites económicas y sus representantes políticos. Las reservas del trabajo, entregados por una ley que data de la dictadura al sector financiero a través de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), han sufrido el año que termina una de sus peores caídas, sólo superadas por la crisis de las subprimes de la década pasada.


Los índices Dow Jones y Nasdaq cerraron este viernes su peor semana en una década en Wall Street, en medio de las preocupaciones por el crecimiento, la amenaza de un cierre del gobierno en Washington y una guerra comercial.
Ante las cambiantes condiciones del mercado automotor en México y Estados Unidos, la firma Nissan decidió recortar mil puestos de trabajo en sus plantas de Morelos y Aguascalientes.
En la pasada década, Estados Unidos, la Unión Europea, Inglaterra y Japón han impreso el equivalente a 10 billones de dólares. Sus respectivos bancos centrales pusieron la maquinita de imprimir billetes a toda velocidad. La Reserva Federal de Estados Unidos duplicó su balance entre 2008 y 2014 y luego siguió imprimiendo aunque a un ritmo algo inferior. El Banco Central Europeo duplicó el suyo entre 2015 y 2017. El Banco de Japón comenzó a incrementar el ritmo de impresión a partir de 2013 y al día de hoy su balance tiene casi el mismo tamaño que el de su economía. En el caso del Banco de Inglaterra, su balance se multiplicó por 15 en términos de producto interno bruto.
“La tasa de cesantía se mantiene sobre el 5,5% de la fuerza de trabajo, y se observa una aceleración en los últimos seis meses, cuando el mercado laboral evidenciaba una recuperación de la capacidad de creación de empleo”, sostiene el economista y académico Hernán Frigolett, en un informe presentado esta mañana durante el lanzamiento de la nueva edición del Barómetro de Equidad.