Cuando falló la aprobación de la reforma constitucional en diciembre de 2007, Chávez comprendió que el pueblo no estaba listo para una radicalización de la revolución. Fue el pueblo el que le dijo “No” a un montón de cambios realmente revolucionarios, y Chávez lo dijo aquella vez: había que “bajarle dos” a la revolución. Los famosos 5 motores se apagaron y se tuvo que suspender un montón de cambios socialistas que nos tenían llenos de expectativas. Perdimos la reforma, y de eso no quisimos hablar más nunca. Pero tal vez en esta coyuntura que estamos viviendo en el proceso, deberíamos volver a pensar en por qué perdimos hace un poco más de 3 años.