Tuve el honor de ser invitado como panelista en este programa y confieso que para mí constituyó una forma de entretención y, no pocas veces, logré sorprender a los burgueses de este país, tan conservador, siútico y adocenado.
Archivo periodístico 2005–2019
Medios
Tuve el honor de ser invitado como panelista en este programa y confieso que para mí constituyó una forma de entretención y, no pocas veces, logré sorprender a los burgueses de este país, tan conservador, siútico y adocenado.

Las consecuencias del infausto Golpe Militar Fascista de 1973, no terminaron con el final de la dictadura de marras, y la cacareada transición a la democracia, libertad y justicia en “la medida de lo posible” en la arcadia de la alegría y su oráculo mercurial, que regenta el inefable dueño de El Mercurio, Agustín Dunny El Pardillo Edwards, continuaron con sus herederos, la taifa empresarial farisea sofofa, el poder castrense mameluco y la clase politicastra, sus administradores.
Agustín Edwards Eastman, propietario de El Mercurio y de un vasto grupo mediático local, resultó expulsado del Colegio de Periodistas al término de un juicio ético que lo halló culpable de vulnerar disposiciones del Código de Ética Periodística, informó hoy un comunicado del Tribunal de Ética y Disciplina del Regional Metropolitano del Colegio de Periodista (TRED).
En los últimos días se ha querido ejemplificar en la figura del comunicador Tomás Mosciatti, el epítome del periodismo antigobiernista, y más aún, del periodismo antibacheletista, llevándolo a una cuestión personal entre la Presidenta y el aludido, asunto que desde luego reduce la discusión al aberrante simplismo del “le tiene mala, no le cree; no le da respiro”, o al paroxismo del “enemigo interno” dentro de la irracionalidad del complot permanente.

Desde mi rincón yo acuso a muchos periodistas, a la mayoría en realidad, de “colijuntismo”. No soy el único acusador, ni tampoco estoy inscrito en la minoría.
Como empleados la mayoría de los periodistas ejecutan el objetivo de sus empresarios de ocultar, dirigir y confundir al público.
Tres periodistas fueron asesinados en cuatro días en la provincia Suchitepéquez, sur de Guatemala. El sábado 13 la empresa Servicable, del municipio Chicacao, reportó la muerte de su camarógrafo Guido Armando Villatoro, de 20 años. El martes fueron asesinados Federico Salazar, de Radio Nuevo Mundo, y Danilo López, del diario Prensa Libre, mientras caminaban por la plaza de Mazatenango, también en Suchitepéquez. En este ataque sobrevivió herido el comunicador Marvin Tunches, de un canal local de TV.
Un histórico “cara a cara” entre la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y las organizaciones latinoamericanas que lideran la ofensiva para instituir el derecho a la comunicación de la ciudadanía se dará el 16 de marzo en Washington durante una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En la cita participará la presidenta de Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, quien relevará aspectos como la necesidad de regular la alta concentración de la propiedad de los medios, el desigual avisaje estatal entre las empresas periodísticas y la necesidad de fortalecer los medios públicos, locales, y comunitarios.
Los periodistas guatemaltecos Danilo Lópéz, de 38 años, corresponsal de Prensa Libre; y Federico Salazar, 32, corresponsal de Radio Nuevo Mundo, fueron asesinados el martes 10 en Suchitepéquez, sur de Guatemala, mientras Marvin Israel Túnchez, 28 años, presentador de informativos de una cadena local de televisión por cable, permanece grave en el hospital de Mazatenango.
El periodista colombiano Luis Peralta Cuéllar fue asesinado a balazos el sábado 14 en la radioemisora donde trabajaba -y también residía junto a su familia-, en El Doncello, departamento de Caquetá. La vida del periodista radiodifusor de 63 años fue sesgada instantaneamente por sicarios cuya presa era el propietario de la emisora Linda Stéreo 95.1 FM, filial de Caracol, en Caquetá.