Me precio de la amistad del abogado Roberto Celedón desde hace muchos años: ambos pertenecimos al partido Izquierda Cristiana – hoy domina, prácticamente, el gabinete de la Presidenta electa – y compartimos el exilio, en Europa. Ya, en un artículo anterior, donde tomaba una de las frases de Groucho Marx “…Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”, para significar que a nadie le recomiendo que siga mi trayectoria en los diversos partidos políticos donde he militado. El Mapu y la Izquierda Cristiana comenzaron como idealistas, plenos de esperanza, pero hoy son oportunistas y cultores del “pituto o muerte”. Durante el gobierno de Ricardo Lagos, la hegemonía la tuvieron los ex Mapu y, en el de Michelle Bachelet, la ex Izquierda Cristiana – hoy fundidos en muchos partidos -.
La ONU señala en un documento elaborado para una reunión clave la próxima semana en Viena que los objetivos en la lucha mundial contra las drogas no se cumplen, hasta ahora, y sugiere por primera vez la “despenalización” del consumo de estupefacientes.



Carolina Echeverría finalmente presentó su renuncia al cargo de subsecretaria de Fuerzas Armadas tras las persistentes presiones desde organizaciones de familiares de víctimas de la dictadura y de derechos humanos. Fue tal la presión que la entrante presidenta Michelle Bachelet, que el jueves había declinado reemplazarla, finalmente se rindió ante el fuerte clima de opinión pública.



El 4 de marzo de 2014, el juez Lewis A. Kaplan, de Nueva York, adoptó la decisión de liberar de toda responsabilidad a la compañía Chevron-Texaco por los crímenes ambientales cometidos en la Amazonía ecuatoriana. Se trata de una decisión manifiestamente injusta, influida por el poderoso lobby corporativo de la empresa.